El impacto de Rushdoony en la Educación Cristiana

By Greg Uttinger

Cuando pensamos en el impacto del Dr. Rushdoony en la Educación Cristiana, podríamos pensar en primer lugar en su testimonio judicial a favor de las escuelas y la educación hogareña cristianas. De acuerdo con Mark Rushdoony, el papel de su padre como testigo experto comenzó “a principios de la Administración Carter y se prolongó hasta los primeros años de Reagan”.1

Los temas, al principio, eran estrictamente educativos: licencias, acreditación y control por el Estado. Más tarde el Dr. Rushdoony tomó el estrado en defensa de asuntos de libertad religiosa, tales como el derecho de predicar por las calles. “Su última participación fue una declaración efectuada, según creo, en un caso en Tejas, que él ofreció en el Sacramento Airport Hotel en 1999 o 2000”.2 Por ahora el resto de los detalles permanece guardado en revistas y expedientes, buen material para un futuro biógrafo.

“A propósito”, prosigue Mark, “[mi padre] fue admitido como testigo “experto” en casos relacionados con la Educación porque tenía un grado de máster en Educación y había escrito (en aquel momento) dos libros sobre la Educación: Intellectual Schizophrenia (Esquizofenia intelectual) y The Messianic Character of American Education (El carácter mesiánico de la Educación norteamericana)”. 3 Nuestro tema serán esos dos libros y otro que apareció más tarde, The Philosophy of the Christian Curriculum (La filosofía del currículo cristiano) (1981).

Esquizofrenia intelectual

Esquizofrenia intelectual fue el primer libro de Rushdoony sobre la educación. Estaba subtitulado Cultura, Crisis y Educación. Rushdoony describe su objetivo como “la comprensión de las escuelas y de su filosofía básica como manifestaciones culturales”.4 Las críticas de Rushdoony a la educación del Estado se dirigen a la filosofía, no al método ni al producto. No hay estadísticas y hay pocas anécdotas. Hay unas cuantas incursiones en la teología, breves, pero importantes, incluyendo una discusión del corazón del hombre y la naturaleza de la sabiduría en el Libro de Proverbios.

El último capítulo del libro está titulado “El fin de una época” y es otra señal de la orientación cultural de Rushdoony en este libro. Rushdoony señala que la muerte de una época es necesariamente el nacimiento de otra, y que las oportunidades que entraña una transformación así son enormes. Dice: “El fin de una época es siempre un tiempo de conmoción, guerra, catástrofe económica, cinismo, ilegalidad y alarma. Pero también es una época de retos y creatividad acelerados y de intensa vitalidad. Y debido a la intensificación de los problemas y a su alcance mundial, nunca una época se ha enfrentado a una crisis más exigente y emocionante”.5 Rushdoony veía la época adveniente como una de increíbles oportunidades para la Educación Cristiana.

El carácter mesiánico de la Educación norteamericana

La crítica más elaborada de la Educación estatal apareció en su libro El carácter mesiánico de la Educación norteamericana. En él hurga en las presunciones básicas o presuposiciones, de los principales educadores humanistas, desde Horace Mann hasta John Dewey. Dedica un capítulo a cada educador y los deja hablar por sí mismos. Vemos sus presuposiciones en términos nada equívocos, presuposiciones que nacieron de la Ilustración.

La Ilustración tuvo sus raíces en el humanismo del Renacimiento y en las filosofías clásicas griega y romana. Los humanistas de la Ilustración tenían en común con sus antecesores una creencia religiosa en la razón autónoma, es decir, creían que la razón era la autoridad final del hombre, un dios para reemplazar a Dios, un poder para transformar al mundo. La Ilustración tomó como modelo para sí las matemáticas de Newton y se preciaba de ser “científica”. Todo lo demás era superstición y tradición. La Ilustración quería barrer con el pasado y comenzar todo de nuevo.

El humanismo de la Ilustración, de acuerdo con John Locke, consideraba a la mente humana como una página en blanco, pasiva por completo en el proceso educativo, inocente, hasta que es violada por un ambiente corruptor. Como el hombre ha sido pasivo durante su educación, cualquier falla de su carácter debe ser una falta de sus educadores en primer lugar, sus padres) sea en el método o en la información transmitida. Pero con el tiempo y el dinero suficientes, los métodos pueden ser mejorados y la información errónea corregida. Un enfoque riguroso, racional, de la educación, subsidiado y apoyado por el Estado, es entonces la solución obvia del carácter defectuoso del hombre y de todos los males de la sociedad.

Y así los hombres de la Ilustración, que de manera testaruda entendían mal la naturaleza del problema del hombre, igual de testarudos inventaron un nuevo salvador a partir de sus propias premisas. El Estado soberano acondicionaría de tal manera a sus ciudadanos por medio de la educación y el orden externo, que los desatinos y la ignorancia, la guerra y la pobreza sencillamente se desvanecerían. La educación estatal nos salvaría a todos, nos guste o no. Esa sería nuestra utopía predestinada, el “Bravo Nuevo Mundo de la Ilustración”.6

Los educadores progresistas norteamericanos fueron los herederos de esta manera de pensar, y los educadores norteamericanos se han ido convirtiendo en más estatistas cada vez en su orientación y objetivos. “La Educación estatista asume cada vez más: (1) que el niño es hijo del Estado o propiedad del Estado, el cual por tanto puede interferir extensamente con la autoridad parental. (2) que el “sacerdocio” del Estado que son los educadores es el que está mejor capacitado para criar al niño y prepararlo para la vida, vista como una vida estatista. (3) que la educación estatal es la única que es “objetiva” y por tanto verdadera, y que el Estado tiene la imparcialidad y trascendencia de un dios. La educación estatista es por lo tanto la puerta de entrada hacia la verdadera catolicidad de la religión civil del Estado moderno. Es el ideal religioso de la Revolución Francesa realizado”.7

Pero, como nos mostró la Revolución Francesa, el pensamiento de la Ilustración fue y es de por sí autodestructivo. Hay una inconsistencia lógica en acondicionar (forzar) a los hombres a ser libres. ¿Quién llevará a cabo el acondicionamiento y por qué medios? ¿Cuáles serán los motivos y metas? ¿Por qué norma educarán y acondicionarán al resto de nosotros? De hecho, “¿Quién acondicionará a los Acondicionadores?” sigue siendo una pregunta que vale la pena hacer.8

No hay un terreno neutral

En contraposición a un Estado soberano, la fe cristiana confiesa a un Dios soberano. En contraposición a una naturaleza humana pasiva e inocente, el cristianismo declara la maldad intrínseca del corazón humano. Esas son dos teologías y cosmovisiones radicalmente distintas, y cada una conlleva implicaciones que cambian el mundo.

Ningún hombre es objetivo en su visión. “No hay terreno neutral en el universo de Dios. Cada teoría, cada política, cada transacción dentro de la sociedad humana sale, o bien de un corazón dedicado al Dios Creador o de uno en rebelión contra Él. La ciencia, el arte y la industria o bien sirven a Dios o están en guerra con Él. La antítesis entre la luz y las tinieblas es total: el hombre natural está en guerra con Dios en todos los frentes”.9 Esa guerra alcanza las presunciones básicas del hombre sobre la vida y la realidad. “Toda la visión del hombre está matizada y determinada por el hecho de que él es un cumplidor o un violador del pacto con Dios”.10 Andamos en luz o andamos en tinieblas. Como dice la canción: “Tienes que servir a alguien”. Pero no todo el mundo entiende esto.

¿Qué cosa epistemológica?

En su discusión de la Educación Cristiana, Rushdoony hace libre uso de las palabras autoconciencia epistemológica. Esas palabras describen el estado en que un hombre comprende por entero sus propias presuposiciones y  a dónde deben conducir inevitablemente. Ese es un estado que alcanzan relativamente pocos. La mayoría de los hombres se conforman con que una docena de filosofías en conflicto revoloteen dentro de sus cabezas. Incluso aquellos que se toman muy en serio el pensar pueden hallarse cautivos en una especie de esquizofrenia intelectual.

El educador secular, por ejemplo, cree en un universo impersonal nacido del tiempo y la casualidad, pero trata de actuar como si sus estudios tuvieran una especie de significado y valor objetivos. Pero el educador cristiano que bautiza un currículo secular con unos pocos versículos bíblicos o con pensamientos devocionales es también esquizofrénico. No ha tomado en serio las pretensiones de Cristo. No está epistemológicamente autoconsciente. De igual manera, el maestro de Biblia que adopta un enfoque moralista del texto sagrado se encontrará en contradicción consigo mismo. Su pensamiento estará dividido entre una confianza semipelagiana en la bondad humana y una confianza evangélica en la gracia de Dios en Cristo. 11 Como tiene dos mentes en lo que concierne al Evangelio, carece de autoconciencia epistemológica. No hay unidad en su comprensión ni en su ministerio

Pero la fe cristiana mantiene la unidad de la verdad. Dios creó todas las cosas y todas las cosas son coherentes en Él. La Trinidad ontológica es por tanto la fuente de toda verdad y significado. “Para nosotros todos los hechos son hechos concretos y personales creados por Dios; tienen el significado que Dios les ha dado”. 12 Sea que consideremos a Colón o a un vinatero o a las ecuaciones lineales, debemos empezar con el Dios trino para que los hechos a la mano adquieran algún significado. Cuando enfoquemos cualquier tema debemos escuchar lo que Dios dice de él, sea en concreto o en principio, si es que queremos tener algún progreso piadoso en nuestra enseñanza y aprendizaje.

¿Por cuál norma?

La Educación Cristiana, entonces, llega a serlo solo cuando nosotros como maestros y estudiantes nos sometemos de todo corazón a la Palabra de Dios. La “integración bíblica” no es suficiente. Debemos tomar las Escrituras como nuestro cimiento, nuestro punto de partida: debemos presuponer la veracidad de la Palabra de Dios en cada punto y en cada asignatura. Debemos admitir que no hay terreno neutral. Eso significa que debemos basarnos tanto en las doctrinas generales de la Escritura como en los detalles específicos del texto. Debemos, por ejemplo, confesar la soberanía y la providencia de Dios; debemos confesar también una creación en seis días, un Diluvio universal y 480 años desde el Éxodo hasta el Templo. Debemos hablar de justicia y compasión, pero también debemos insistir que devaluar el dinero es robo (Isaías 1: 22) y que matar a un bebé en el útero es un asesinato (Éxodo 21: 22-25). En otras palabras, debemos aceptar toda la Palabra de Dios como ley.

La ley y la libertad

Para Rushdoony, la ley es fundamental para la educación. Dice: “La Educación Cristiana debe afirmar en todo momento la ley absoluta de Dios. Para el pensamiento autónomo crítico, la única ley absoluta es la liberación del hombre de Dios. Para el cristiano, cada área de la vida: la familia, la iglesia, el Estado, la economía, la agricultura, la ciencia, la matemática y todo lo demás, está bajo las leyes absolutas de Dios según se manifiestan en esa área. La Educación Cristiana es un estudio de la gracia de Dios, de los ámbitos de Dios en la ley”.13

La ley de Dios delimita a Su Reino, el reinado de Su gracia. Andar en la ley de Dios es libertad. Burlar Su ley es despreciar Su gracia y rechazar Su bendición. Solo cuando llevemos todo pensamiento cautivo a la Palabra de Dios, solo cuando recibamos la Palabra de Dios como ley, podremos entender adecuadamente el mundo de Dios y ejercer dominio sobre él. Y sin embargo, ese es precisamente nuestro llamado: “y nos hizo reyes y sacerdotes para Dios, su Padre” (Apocalipsis 1:6). Eso quiere decir ejercer dominio sobre toda área de la vida y del pensamiento bajo Dios. Como profetas en Cristo declaramos el significado de la Palabra de Dios para todo en la vida. Como sacerdotes, llevamos todas las cosas al Señor y las dedicamos al servicio de Su Reino. Como reyes, ejercemos la autoridad y el dominio en cada esfera del pensamiento y la actividad en el nombre de Cristo nuestro Rey”. 14 Eso significa que “el propósito de la educación no es académico: es religioso y práctico. El propósito del hombre es edificar el Reino de Dios. Ese era el llamamiento de Adán, el mandato a la creación, el llamado del hombre a conocer, someter y usar la tierra bajo Dios” 15 El llamado del hombre es a la libertad en Cristo, al servicio a Dios. No nos pertenecemos a nosotros mismos y en eso radica nuestra verdadera libertad y el objeto de la Educación Cristiana. Enseñamos y aprendemos para la gloria de Dios. Los educadores cristianos están disciplinando y equipando a sus estudiantes para el servicio a Dios.

Disciplina cristiana

La educación no debe centrarse en el niño, ni en los padres, ni en las necesidades de la sociedad. El niño pertenece a Dios, no a los progenitores, y ciertamente que no al Estado. Pero Dios ha mandado a los progenitores, en especial a los padres, a criar y amonestar a sus hijos en los términos de la Palabra revelada de Dios (Efesios 6:4). Esa  es una crianza y amonestación que no deben tener límites de materia, tiempo ni ocasión. No deberíamos nunca tener que cambiar la velocidad mental ni adoptar un comportamiento santo especial para hablar de la Palabra de Dios ni para relacionar con ella lo que estamos haciendo. Dios dice que los padres deben hablar de Sus mandamientos a sus hijos cuando estén sentados en sus casas, cuando anden por el camino, cuando se acuesten y cuando se levanten (Deuteronomio 6:7).

Pero Dios requiere más que una simple instrucción, requiere disciplina. “La palabra disciplina está emparentada con la palabra discípulo. Quiere decir hacer a alguien discípulo, entrenarle y educarle, y llevarle a una obediencia efectiva a alguien o algo”.16 La palabra enseñar en la Gran Comisión significa literalmente “discipular”. La nota marginal de la Versión Autorizada traduce “Enseñar a todas las naciones” como “Hacer discípulos, o cristianas, a todas las naciones”. Antes que a los cristianos se les llamara cristianos, eran llamados discípulos (Hechos 11:26).

“La disciplina cristiana es una parte necesaria de la santificación. Una parte básica suya es la regeneración. Es el hombre regenerado el que está mejor disciplinado, porque tiene el cimiento, una nueva naturaleza, que está en completa armonía con la disciplina que se requiere de él. Mientras más crece en términos de esa disciplina, más útil para el Señor es”.17 Debemos tener cuidado para que la Educación Cristiana no adquiera pretensiones mesiánicas. La disciplina piadosa está arraigada en un corazón piadoso, y eso es la obra del Espíritu Santo a través del Evangelio. La vida de disciplina piadosa es la vida de fe. Pero la admonición, el castigo, la estructura, el ejemplo, el amor y la bondad, el compartir la comida, el trabajo y la adoración, todo ello obra de conjunto para ejercer una disciplina útil en la vida de un niño.

La filosofía del currículo cristiano

Y llegamos ahora al último libro de Rushdoony sobre la educación: La filosofía del currículo cristiano. Como lo sugiere el título, Rushdoony está todavía más interesado en la filosofía que en las especificidades, aunque sí hace importantes observaciones y sugerencias sobre los métodos y el contenido. He aquí unas cuantas:

La Biblia

La Biblia, por supuesto, debe dar forma a todos nuestros estudios. Pero no servirá usarla a medida que avanzamos. Tampoco podemos leerla como un simple manual del currículo ni una enciclopedia en general.

“La Biblia debe ser leída y estudiada como la Palabra del Dios viviente, una palabra infalible y certera, porque ninguna otra palabra es posible que provenga del Dios soberano y omnisciente. Es este libro el que gobierna la Educación Cristiana y la Escuela Cristiana. El maestro debe crecer en términos de ese libro para poder enseñarlo adecuadamente. Si nuestra comprensión de la Biblia no crece de continuo no somos competentes para enseñar Biblia. Solo los que sienten su poder y emoción pueden comunicarlo, y solo los que conocen al Dios de la Escritura pueden enseñar la verdad acera de ella”. 18

La ley

Rushdoony, por supuesto, insiste en que el estudio de la ley es una necesidad. “Vivimos en un mundo gobernado por la ley y sin embargo nuestro currículo moderno todavía refleja el desinterés del currículo griego por la ley. El enfoque romano trataba a la ley como un producto del Estado y la ley suprema era la salud o bienestar del pueblo. La ley verdadera era entonces relativa al hombre, pragmática, y por tanto subordinada al Estado. Así, cualquier referencia a la ley y la obediencia a la ley era una rama de los estudios políticos, de la cívica o del gobierno, porque el Estado estaba por encima de la ley…  Pero, para el cristiano, la ley no está bajo el control del Estado, sino que es una expresión de la santidad y el orden de Dios. El Estado  está subordinado a la ley, y el significado de la ley debe ser lo principal. Y un hombre no está verdaderamente educado en nuestro mundo moderno si ignora la naturaleza y el significado de la ley”.19 El propio libro de Rushdoony, Los institutos de la ley bíblica, serían un buen lugar para comenzar a aprender.

La Historia

Hoy las ciencias sociales han reemplazado en gran medida a la Historia en el currículo. Pero la Historia y las ciencias sociales descansan en diferentes presuposiciones y tienen objetivos muy distintos. La Historia es la historia de la creación, el pecado y la redención. Es la historia de Dios y refleja Su gloria. Las ciencias sociales son el estudio científico de la sociedad, del hombre colectivo sin referencia a Dios. Su propósito es el control y la re-creación El científico social dedicado desea “hacerla [la sociedad] trizas y colocar otra cosa en su lugar”.20

En el currículo cristiano la Historia reemplaza a las ciencias sociales y la Biblia es nuestro libro de texto básico para estudiar Historia. La Biblia nos da el verdadero significado, el propósito y la dirección de la Historia, y una cronología también, algo que el mundo pagano ignoraba por lo general.

La Ciencia

Los tres capítulos de Rushdoony sobre la ciencia son mayormente una crítica de la filosofía secular que se oculta tras la fachada llamada “ciencia moderna”. Decididamente sugiere que necesitamos una mejor comprensión de cómo las ciencias naturales están relacionadas históricamente y en la práctica y señala su importancia en la tarea de dominio que tiene el hombre.

La Ecología

Pudiera parecer extraño que Rushdoony incluyera la Ecología en el currículo cristiano. Usualmente asociamos la ecología con los extremistas de izquierda. Pero el hombre sí existe en una relación de pacto con la tierra que Dios le ha dado. El hombre es mayordomo de la creación; tiene que cuidarla y mejorarla, pero solo en los términos de la ley de Dios. “El hombre no puede usurpar el papel de Dios en su relación con el mundo, pero tampoco puede tratarse a sí mismo como una criatura de su ambiente, porque ha sido creado a la imagen de Dios”.21 El cristiano necesita tener una mejor comprensión de su relación en Cristo con el mundo que le rodea, sus obligaciones hacia él y su autoridad sobre él.

Otros recursos

En realidad, la contribución más  importante de Rushdoony a la elaboración de un currículo cristiano no son sus libros sobre educación, sino sus libros sobre teología, filosofía e historia. Hablo por mi propia experiencia. Durante más de 25 años he usado su libro Foundations on Social Order  (Los fundamentos del orden social) como el texto para mi clase sistemática, y con mucho éxito.  The One and the Many (El uno y los muchos) y This Independent Republic (Esta república independiente me han suministrado contenido y temas reiterativos para mis clases de historia y literatura. Hasta sus obras más breves hacen contribuciones con regularidad: mi crítica de Freud en Historia del Mundo procede mayormente de su monografía.

Relevancia

Uno de los temas frecuentes de su discusión del currículo es  la práctica o relevancia. Aunque la fe cristiana provee unidad y estabilidad al currículo, no debemos abstraernos del cambio histórico ni del desarrollo. “El buen currículo será el currículo relevante, y la relevancia requiere dos factores: un mundo de absolutos y un mundo de cambios. No es  suficiente aferrarse a los absolutos de Dios, deben estar continuamente y de manera fresca relacionados con los tiempos cambiantes”.22  Hay momentos en que “¿Para qué necesito yo aprender esto?” es una pregunta muy buena.

Cuando yo iba a la escuela escribía con una pluma fuente y usaba la interpolación para obtener datos de mi tabla de logaritmos. Mis estudiantes no hacen ninguna de las dos cosas. Usan procesadores de textos y calculadoras. Mis estudiantes están aprendiendo cómo mantener sitios web y video stream, pero lo hacen fundamentalmente por su propia cuenta. Nosotros sencillamente usamos sus servicios. Las tecnologías cambian y lo mismo hacen las demandas del mercado.

Pero como nos recuerda Rushdoony: “La relevancia va más allá de las asignaturas: es también una fe que hace contactos, establece relaciones y crece debido a su capacidad de conducir las cosas a relaciones llenas de significado y utilidad. Eso incluye al elemento personal”. El amor y la comprensión son fundamentales para hacer que la educación sea útil y relevante para todos los involucrados.

Conclusión

Fui educado en una escuela donde Rushdoony ejercía una fuerte influencia. Habló en la graduación de mi preuniversitario como un favor a mi director. Hoy yo enseño en otra escuela donde el Dr. Rushdoony ejerce una gran influencia. Acabamos de empezar un programa en línea que presenta mi clase de sistemática. Mi libro de texto sigue siendo Los fundamentos del orden social. El tiempo dirá qué clase de impacto tendremos, Mientras tanto, el legado de Rushdoony continúa y crece en muchos otros frentes y entre muchos que ni siquiera conocen su nombre. Solo Dios sabe el alcance completo de su legado.

Postdata

Hace unos pocos días alcé la vista y vi a mi ahijada Talitha en la clase. Es estudiante de secundaria y puede dar Latín 1, algo que ya yo he olvidado. Por un momento me sentí viejo. Vea usted: ella es la tercera generación. Su padre fue uno de mis mejores estudiantes.

La influencia del Dr. Rushdoony ya es evidente en la vida y el pensamiento de esta jovencita. Por tanto ¿a qué se parecerá la cuarta generación? ¿Y la quinta? ¿Y la centésima? ¿Y dónde estaremos nosotros? A Talitha le gustaría mandar la primera astronave; su padre trabaja en la Física. Creo que el Dr. Rushdoony lo aprobaría: optimismo y dominio para la gloria de Dios. Ese es el fruto de una educación piadosa.


1. Email de Mark Rushdoony, 17/09/07. En una entrevista privada (1997) con Wendy Farschman, Rushdoony dijo que sus intervenciones en la corte habían tenido lugar “a finales de los setenta y continuaron en los ochenta durante unos pocos años”. Algunas fuentes de Internet tienen las fechas una década antes.

2. Ibid.

3. Ibid.

4. Rushdoony, Intellectual Schizophrenia (Philadelphia, PA: Presbyterian and Reformed Publishing Company, 1961), xi.

5. Ibid., 114.

6. Vea Louis I. Bredvold, The Brave New World of the Enlightenment (Ann Arbor, MI: University of Michigan Press, 1961).

7. R. J. Rushdoony, The Messianic Character of American Education (Nutley, NJ: The Craig Press, 1976), 323.

8. C. S. Lewis, The Abolition of Man (New York: The Macmillan Company, 1947), 72–80.

9. Greg Uttinger, Dominion: A Biblical Primer (2006).

10. Rushdoony, The Philosophy of the Christian Curriculum (Vallecito, CA: Ross House Books, 1981), 32.

11. La crítica de Rushdoony de la escuela dominical moderna debe entenderse en términos de este conflicto. Con demasiada frecuencia la instrucción de la escuela dominical  persigue inculcar la bondad en vez de declarar la gracia. Vea Intellectual Schizophrenia, Apéndice 2.

12. Rushdoony, The Philosophy of the Christian Curriculum (Vallecito, CA: Ross House Books), 46.

13. Ibid., 24.

14. Ibid., 152.

15. Ibid., 25.

16. Ibid., 121.

17. Ibid., 122.

18. Ibid., 47.

19. Ibid., 10.

20. C. S. Lewis, That Hideous Strength (New York: Macmillan Publishing Company, 1945), 71. El protagonista de está novela de Lewis es un sociólogo, si bien uno ingenuo.

21 Rushdoony, The Philosophy of the Christian Curriculum, 10.

22. Ibid., 14.


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