La Iglesia no realizará una “unión” lesbiana, por lo tanto el Estado revoca la exención de impuestos

By Lee Duigon

“Las raíces del antiguo conflicto entre la iglesia y el Estado son religiosas. Donde el Estado reclame ser dios caminando sobre la tierra, reclamará soberanía y buscará controlar todas las áreas de la vida y del pensamiento. Una sociedad libre se convierte en un imposible.”

—R. J. Rushdoony[1]

Cuando R. J Rushdoony escribió estas palabras en 1979, sus lectores no podían haber imaginado que un estado norteamericano pudiera jamás intentar obligar a una iglesia a participar en una celebración pública del pecado. Pero él no las habría escrito si no se lo hubiera imaginado.

Hoy, 28 años más tarde, el estado de New Jersey está tratando de obligar a una iglesia metodista a permitir  que “uniones civiles” homosexuales sean realizadas en una propiedad de la iglesia, en oposición a las creencias religiosas de la iglesia. Mientras se acerca una audiencia en una corte federal, el estado ha castigado a la iglesia revocándole el estatus de exención de impuestos por la propiedad.

Cobertura inexacta

El New York Times reportó recientemente —y erróneamente— que la iglesia de Ocean Grove, New Jersey, había sido despojada de una exención de impuestos de $500 000 anuales (ver “Group Loses Tax Break Over Gay Union Issue” por Jill Capuzzo, New York Times, Sept. 18, 2007[2]). En el propio artículo el Times reportaba —engañadoramente— que “Un juez de una corte federal distrital se negó el mes pasado a detener la investigación” que estaba haciendo el estado, de una supuesta violación de la iglesia de los “derechos civiles” de dos lesbianas.

De hecho, la exención de impuesto sobre el edificio es de menos de $200 al año, y la corte federal escuchará el caso de la iglesia el 15 de octubre.

El reverendo Scott Hoffman, hablando a nombre de la Asociación de Campismo de Ocean Grove (OGCMA) puso las cosas en su lugar, pero declinó especular por qué los reportes iniciales habían sido tan inexactos. “He dejado de prestar atención a la mayoría de los medios de prensa”, dijo.

La historia del Times fue captada por otros medios de prensa a lo largo del país y repetida sin ninguna verificación inmediata. Varios grupos nacionales pro-familia divulgaron también la historia intacta.

Los reportes iniciales inexactos han sido corregidos, pero el asunto sigue en pie..

¿Una Iglesia, o un parque?

“No se trata del  dinero,” dijo el rev. Hoffman. “Nunca ha sido cuestión de dinero.”

Por supuesto, la iglesia podría pagar la pequeña cantidad de dinero del impuesto y tratar de continuar el resto de sus asuntos como de costumbre... y esperar que el estado, más adelante, no invoque el dominio público para apoderarse de la propiedad.

“Estamos considerando varias opciones, pero no quiere decir que sea algo que nos gustaría hacer”, dijo Hoffman.

“La propiedad en cuestión es una sección de la acera de la playa, de 30 por 30 pies, más el edificio de 100 años de antigüedad que está en ella. Su valor de mercado no es alto, pero para nosotros ese pabellón es nuestra instalación número uno. Nos provee un ambiente costero para los servicios de adoración y eso atrae a más feligreses, gente que de otra manera no asistiría, Es nuestra mejor instalación para alcanzar a nuevas almas.

“Esa es la razón por la que vale la pena toda esta lucha. Vemos al pabellón como un sitio de adoración, y el estado lo llama un lugar de actividades públicas. De eso se trata nuestro planteamiento legal”

La iglesia pedirá una orden para detener la investigación de “derechos civiles” que hace el estado, mientras que el estado pedirá desestimar la causa.

La decision de revocar la exención de impuestos del pabellón la tomó unilateralmente una burócrata de New Jersey, Lisa Jackson, la comisionada estatal de Protección Ambiental. El pabellón había estado exento de impuestos desde 1989 bajo el programa estatal de Acres Verdes, que abarca la gestión de espacios abiertos como parques y sitios históricos.

El resto de la propiedad de la iglesia en Ocean Grove, dijo Hoffman, ha sido recertificado como exento de impuestos.

La iglesia posee toda la propiedad de Ocean Grove. Para mudarse allá, los propietarios arriendan la tierra a la iglesia y deben firmar un documento que dice que ellos comprenden la misión de la iglesia y la apoyan. Las residentes lesbianas que exigieron que su “unión civil” fuera realizada en el pabellón y después plantearon una demanda judicial ante el estado cuando la iglesia se negó, firmaron un acuerdo semejante.

“Somos una comunidad que da la bienvenida”, dijo el rev. Hoffman. “No disuadimos a la gente de mudarse a nuestro pueblo.”

Ahora algunas de esas mismas personas que recibieron la bienvenida en Ocean Grove le han pedido al estado derrotar la misión de la iglesia.

Un asunto de soberanía

“Un golpe de pluma. Ley del país. Suena buenísimo.” —Paul Begala, asesor del presidente Clinton[3]

“La fuente de autoridad es siempre la misma”, dijo Hoffman. Y la libertad religiosa, dijo Rushdoony, “implica,además, una negación de la doctrina de la soberanía del Estado.” [4]

El centro del caso de Ocean Grove no es si una iglesia debe reconocer las “uniones civiles” del mismo sexo —obviamente, bíblicamente, no debe— sino la pretensión del estado de ejercer soberanía sobre la iglesia

Recitamos en nuestro Juramento de Fidelidad que los Estados Unidos de América son “una nación bajo Dios”. Pero queda claro que el estado no reconoce la soberanía de Dios. Aquí una burócrata estatal, con un golpe de pluma, ha dictaminado que un edificio propiedad de una iglesia, donde se efectúan regularmente servicios de adoración, no es un templo, sino algo más bien como un terreno de picnic o un campo municipal de softball.

En apoyo de su “política pública” de permitir los pseudomatrimonios del mismo sexo, el estado ha desplegado su maquinaria coercitiva contra la iglesia. Los principales medios de prensa han sido virtualmente unánimes en su defensa de las lesbianas contra la iglesia. Grupos nacionales de “derechos de los homosexuales” como el mal llamado Campaña de Derechos Humanos (Human Rights Campaign) se han aparecido en el pequeño pueblo de playa, movilizando manifestantes, proveyendo simpatizantes con banderas y carteles de jardín de manufactura profesional.

Como si todo eso no fuera suficiente, la Iglesia Metodista Unida, a nivel nacional y regional, está impregnada de clérigos y laicos que rechazan las enseñanzas de Dios contra el comportamiento homosexual y a los que nada les gustaría más que ver a la iglesia de Ocean Grove obligada a doblar la rodilla frente a Baal. Esas voces antinomianistas dentro de la iglesia han alentado la agresión moral de los sodomitas.

Los cristianos de todas partes deben orar por la iglesia de Ocean Grove y exhortar a sus miembros a mantenerse firmes

El asunto ha ido más allá de las “uniones civiles homosexuales”. Con un golpe de la pluma, una burócrata de New Jersey ha levantado la apuesta. Lo que está en juego ahora es si la iglesia puede mantener su propia esfera de soberanía bajo Dios, que le fue concedida por la Biblia y por la Primera Enmienda a la Constitución de los Estados Unidos. La iglesia de Ocean Grove no puede darse por vencida sin asestar un terrible golpe a la libertad religiosa en todo el país.

El Estado puede apoderarse de la propiedad de la iglesia, puede multar a nuestros líderes y encarcelarlos. Puede incluso obligarnos a pasar a la ilegalidad, si llega el caso.

Pero lo único que el Estado no puede obtener de nosotros es nuestro consentimiento. Tenemos una poderosa fortaleza en nuestro Dios, en el cual podemos encontrar refugio.

La iglesia debe mantenerse firme y no dar su consentimiento..

Nunca jamás.


[1] R. J. Rushdoony, “Conflict with the State” Roots of Reconstruction, 1979. Declaración de posición, (Vallecito, CA: Ross House Books, 1991), 4.

[2] http://www.nytimes.com/2007/09/18/nyregion/18grove.html?ref=nyregion

[3] Ver http://quotes.liberty-tree.ca/quote/paul_begala_quote_7303.

[4] Rushdoony, 4.


Created by Synergema