“La tumba perdida de Jesús” — La agenda

By Lee Duigon

“Negar la resurrección de Cristo de los muertos, Su resurrección física, es subvertir todo el Evangelio ... No hay Evangelio sin este hecho.”    — R. J. Rushdoony[1]

Un magnate de Hollywood, un cineaste sionista y un teólogo “cristiano” renegado se juntaron para estropear la temporada de cuaresma de este año con otro evento televisivo para negar y desacreditar al cristianismo.

Como siempre, los reporteros de los grandes medios de prensa se alborotaron con ellos en su conferencia de prensa sin cuestionar sus antecedents, sus credenciales ni su agenda. Es cierto que ha habido críticas de esa farsa, procedentes de arqueólogos y comentaristas religiosos, han sido cáusticas y ampliamente difundidas. Pero la cuestión de quiénes son estos desacreditadores y qué es lo que están tratando de hacer no ha sido específicamente tratada.

El disparate de la tumba

Se trata de La tumba perdida de Jesús, transmitida el 4 de marzo por el Canal Discovery. Producida por James Cameron (notorio por producir películas como Titanic y Terminator), dirigida por Simcha Jacobovici y alabada desde el punto de vista teológico por el Dr James Tabor, la película promociona “descubrimientos científicos” que supuestamente refutan la resurrección física de Cristo. Si la película es verdad, entonces el cristianismo ortodoxo y bíblico es una mentira.

La “tumba perdida” es un sitio arqueológico de Jerusalén descubierto en 1980 y descrito por su descubridor Amos Kloner, de la Universidad Bar-Ilan, como una tumba familiar típica de la clase media del siglo 1 dC. (http://www.jpost.com/...) El Dr. Kloner ha calficado a la película como un ejercicio de sensacionalismo barato: “Lo que ellos quieren es ganar dinero con eso”, le dijo a la Associated Press el 26 de febrero. Y al Jerusalem Post le declaró: “No es probable que Jesús y sus parientes tuvieran una tumba familiar. Eran una familia de Galilea  sin vínculos en Jerusalén” (de la entrevista previamente citada).

Dejando de lado estas evaluaciones, Cameron y compañía basan sus argumentos en nombres de personas garrapateados en 10 cajas de huesos, u osarios, que se encontraron dentro de la tumba. La relación de nombres incluye a “Josué” (Jesús), “Mariamene” (María), “Jose” (José) y otros nombres conocidos de los lectores del Nuevo Testamento.

Para ellos debían ser conocidos. Esos nombres, como muchos eruditos han señalado, eran extremadamente comunes en la antigua Judea. La Concordancia de Strong, por ejemplo, relaciona siete mujeres distintas llamadas “María” en el Nuevo testamento. El historiador del siglo 1 Josefo, en su historia de la revuelta de Judea contra Roma, menciona diez hombres distintos llamados “Jesús”, aparte del propio Jesucristo.[2]

Otros eruditos, mientras tanto, disputan la lectura que han hecho los cineastas de los nombres escritos en los osarios.

Pero por si eso fuera poco, los cineastas dicen tener “evidencia del ADN” recuperada de los osarios. Por supuesto, no hay forma de estar seguros de que ningún “residuo de ADN humano” hallado en un osario, al cabo de 2000 años, pertenezca en realidad al ocupante original de la caja ni a nadie en particular. ¡Y no hay muestra de control para compararla!

La tumba perdida se mereció la lluvia de ladrillazos que le lanzaron los críticos desde las esferas de la arqueología y los estudios religiosos. Pero ninguna crítica les impidió a Cameron, Jacobovici y Tabor repetir sus afirmaciones extravagantes a cualquiera que les diera tiempo de programación.

El sionista

El director de la película, el canadiense nacido en Israel Simcha Jacobovici, ha ganado muchos premios por su labor como cineasta, incluyendo dos premios Emmy (en 1995 y 1996). También es un prominente sionista. Ha sido presidene de la Red de Estudiantes Judíos de Norteamérica (North American Jewish Students’ Network); fundó y presidió Network Canada, una unión nacional de estudiantes judíos; fundó  el Buró de Universidades Canadienses de la Federaciópn Sionista Canadiense, trabajó en el Ejecutivo Nacional del Congreso Judío Canadiense; fue presidente del Congreso Internacional de la Unión Mundial de Estudiantes Judíos y en 1980 ganó la Medalla del Knesset [Parlamento de Israel] por su obra sionista en los predios de los colleges de América del Norte. (http://en.wikipedia.org/wiki/Simcha_Jacobovici).

Ha sido descrito como un “maximalista/corroboracionista en lo que respecta a las afirmaciones de las Escrituras hebreas y minimalista/revisionista en su evaluación de las Escrituras cristianas ... (que confirma las creencias judías y niega las creencias cristianas)...” (http://en.wikipedia.org/wiki/Simcha_Jacobovici).

En un intercambio de correos electrónicos con Hershel Shanks, el autor de la Revista de Arqueología Bíblica [Biblical Archaeology Review] (para el texto completo, ver http://www.bib-arch.org/bswbOOexodus.html) , Jacobovici afirma con candidez sus creencias.

El tema del “debate” es su película del año 2006 El Éxodo descifrado [The Exodus Decoded]. Esta, igual que La tumba perdida de Jesús, fue financiada y producida por James Cameron, pero al contrario de La tumba perdida, esta película busca validar la Escritura, en este caso el relato bíblico del Éxodo.

Shanks le reprocha a Jacobovici “aceptar como prueba cualquier dato arqueológico que parezca confirmar la historicidad del texto” y por presentar sus afirmaciones sin persuadir a ningún erudito de reputación a que le apoye. Por decir lo menos, El Éxodo descifrado —transmitido el Domingo de Pascua de 2006 por el Canal Discovery— recibió una fría acogida por parte de los historiadores y arqueólogos. Los esfuerzos de Jacobovici por “explicar” los milagros del Éxodo (por ejemplo, las diez plagas) en términos naturalistas o “científicos”, han impactado a Hershel Shanks y otros por lo forzados, en el mejor de los casos.

El Éxodo descifrado  ilustra hasta qué extremo está dispuesto a llegar Jacobovici cuando quiere afirmar la historicidad de las Escrituras judías. Para una discusión detallada, ver http://en.wikipedia.org/wiki/Exodus_Decoded.

En 2003 —de Nuevo en el Domingo de Pascua, de nuevo por el Canal Discovery— fue transmitido otro documental de Jacobovici: Santiago, hermano de Jesús [James, brother of jesus]. Esta película se enfoca en otro osario famoso, este inscrito con las palabras “Santiago, hermano de Jesús”. Para que tengan una idea, la Autoridad de Antigüedades de Israel ha declarado al artefacto un fraude y la inscripción, una falsificación moderna. El hombre que lo “descubrió” está acusado del delito y en espera de juicio. Unos pocos eruditos y comentaristas, incluido Hershel Shanks, admiten la posibilidad de que el osario y la inscripción puedan ser genuinos, pero esa es la opinión de una minoría que cada vez se reduce más

En el sitio del propio Jacobovici (http://www.simchaj.ca/blog/_archives/2003/4/3/905582.html), encontramos un comentario de esta película escrito por  Elaine Fletcher, de Jerusalén, que resume el propósito del ensayo: presentar al “cristianismo en su forma embriónica, cuando era esencialmente una secta judía. Santiago era el dirigente de esa secta primitiva. Y el propio hecho de que fuera enterrado de la forma en que lo fue subraya el hecho de que no solo vivió como un judío, sino que murió siendo judío.”

“Santiago, siervo de Dios y del Señor Jesucristo” (Santiago 1:1). ¿Es así como un judío se hubiera descrito a sí mismo? ¿Habría aceptado el martirio un judío como precio por predicar la divinidad de Cristo?

Pero, como veremos, la agenda de Jacobovici y sus cohortes es negar la divinidad de Cristo y reducir al cristianismo al status de una secta judía. 

El teólogo

El que le da una fachada de erudición a La tumba perdida es el Dr. James Tabor, presidente de

Estudios Religiosos de la Universidad de Carolina del Norte en Charlotte. Nadie en la conferencia de prensa le preguntó a Tabor por su historial de desacreditar a Cristo. ¿Olvidaron los reporteros que él escribió The Jesus Dynasty [La dinastía de Jesús]? Hace solo un año muchos de los mismos medios que cubrian la conferencia de prensa de este año estuvieron revisando el libro de Tabor y algunas de esas revisiones fueron elogios rotundos.

En La dinastía de jesús, Tabor rechaza la resurrección física de Jesucristo, Su nacimiento virginal y Su divinidad. En algo que puede describirse como una mezcla de La conspiración de la Pascua y El código de DaVinci, Tabor seextiende en calumnias sobre la paternidad de cristo, Su supuesta supervivencia a la crucifixión y toda la conocida basura neo-gnóstica acerca de  su supuesto matrimonio con María Magdalena y los descendientes de ellos dos.

El propio Tabor analiza su libro en un sitio web de Amazon.com, y en su blog personal “The Jesus Dynasty Blog”. En estos sitios y en las otras revisiones provistas por Amazon.com, Tabor promueve “una visión alternativa de los orígenes del cristianismo” que describe a Jesús como el hijo bastardo de María con un soldado romano.

Tabor dice que el cristianismo fue solo una secta judía más hasta que San Pablo apareció en escena y la secuestró, perpetrando un fraude monumental que ha llegado a ser el cristianismo ortodoxo.

Cuando se les preguntó en la conferencia de prensa, Tabor y Jacobovici trataron de dar marcha atrás a sus declaraciones de que los esfuerzos suyos habían desenmascarado al cristianismo y al propio Cristo como fraudes. Tabor, según reportó The Jerusalem Post el 27 de febrero, “también citó tradiciones que aseguran que la resurrección de Cristo fue 'espiritual'”.

¿Una ressurrección puramente espiritual, en contradicción con la genuina resurrección corporal descrita en el Nuevo Testamento? “Mirad mis manos y mis pies, que yo mismo soy; palpad, y ved; porque un espíritu no tiene carne ni huesos, como veis que yo tengo” (Lucas 24:39). Si Tabor tiene razón, entonces el evangelio de Jesucristo es una mentira.

Eso es una antigua herejía, esa afirmación de una resurrección “espiritual”. Los primeros en negar la doctrina cristiana de la resurrección corporal fueron los gnósticos de los siglos 1 al 3. Muchos de los que están hoy involucrados en el moviemiento de la Nueva Era sostienen puntos de vista semejantes a los de los antiguos gnósticos.”[3]  San Pablo refutó está afirmación, muy señaladamente en 1 Corintios 15:12-20: “Pero si se predica de Cristo que resucitó de los muertos, ¿cómo dicen algunos entre vosotros que no hay resurrección de muertos?” (v.12). Si Tabor no se  adhiere abiertamente a la herejía gnóstica, los gnósticos modernos ciertamente lo han acogido. La dinastía de Jesús se exhibe conspicuamente en el sitio web de la Biblioteca Gnóstica: (http://www.gnosticbooks.com/tabor/tabor_dynasty.htm).

Negando a Cristo por dinero

Mientras tanto, desenmascarar a Cristo se ha convertido en un tema colateral habitual para el Canal Discovery. Aparte de darle a Simcha Jacobovici todo el tiempo de transmisión que pueda utilizar en cada temporada de Pascua, el Canal Discovery tiene su propio club de libros  (ver www.discoverychannelbookclub.com), que despliega una selección de títulos sobre “Religión y Mitología”. Junto a los libros sobre el Pies Grandes, la Tierra Hueca y las hadas, encontramos libros sobre cristianismo e historia cristiana, la mayoría de ellos escritos por Bart D. Ehrman y todos dedicados a la proposición de que el cristianismo es falso.

Ehrman, presidente de Estudios Religiosos en la Universidad de Carolina del Norte en Chapel Hill, concedió recientemente una entrevista a la Biblical Archaeology Review (“Losing Faith: How Scholarship Affects Scholars,” Marzo/abril 2007, Vol. 33, no.2) [“Perdiendo la fe: Cómo la erudición afecta a los eruditos”] en la cual habla con candidez de su incredulidad respecto a Dios, Cristo y la Biblia. Sus libros —la revista lo describe como “un experto de primera en los evangelios apócrifos”— están destinados a difundir esa incredulidad, y el Club de Libros del  Canal Discovery los tiene todos.

Un esquema de abuso

James Cameron y el Canal Discovery han seguido el esquema de usar documentales  (y libros) para desacreditar a Cristo por dinero. Mientras haya la cantidad suficiente de gente mirando las transmisiones y comprando los libros, ellos u otros seguirán suministrándolos.

Simcha Jacobovici, en su celo por el judaísmo, ha seguido el esquema de fortalecer su religión por medio de ataques al cristianismo. No sugerimos que todos los sionistas hagan eso, pero Jacobivici sí.

El cristianismo y el judaísmo asumen posiciones irreconciliables con respecto a la divinidad de Jesucristo. Los que miran los documentales de Jacobovici deberían estar al tanto de su convicción a priori de que la creencia en la divinidad de cristo es falsa. Para él eso es una cuestión de fe. Si su fe es la verdadera, entonces la nuestra debe ser falsa. Demostrar que estamos equivocados es claramente su agenda: no puede permitirse que nosotros tengamos la razón.

¿Hay que pisotear la cruz para llegar a ser un presidente de estudios religiosos en el sistema de la Universidad de Carolina del Norte? Aunque James Tabor no haya renunciado a Cristo de la forma abierta en que lo ha hecho su colega el profesor Ehrman, sí ha promovido públicamente una versión del cristianismo que lo único que conserva es su nombre vacío.

Santiago, el hijo de José, como la mayoría de los padres fundadores de la iglesia, sufrió el martirio antes que negar al Señor. ¿Tenemos que creer que él, Pedro, Pablo e infinidad de otros, cuando podían haberse salvado simplemente al abjurar de Cristo, fueron de buena gana a la muerte por algo que ellos sabían que era falso?

Dios usa los insultos como La tumba perdida para obligarnos a nosotros a defender nuestra fe. Como nos dice Pedro (1 Pedro 3:15): “estad siempre preparados para presentar defensa con mansedumbre y reverencia ante todo el que os demande razón de la esperanza que hay en vosotros”.

Eso no lo hemos hecho aquí, sino más bien hemos demostrado que La tumba perdida es cualquier cosa menos una pieza de erudición honesta. Motivada por la agenda anticristiana de sus creadores, marcada por reclamaciones especiales y afirmaciones exageradas, criticada por arqueólogos y eruditos bíblicos serios, La tumba perdida sencillamente no posee credibilidad, lo que no impide que sea una trampa para los ignorantes.

¿Por qué pasar tanto trabajo para atacarla? Porque antes que podamos comenzar a sembrar la buena semilla del Evangelio en los corazones y mentes de aquellos que todavía no lo conocen, ¡debemos antes limpiar la mala yerba!


[1] R. J. Rushdoony, Systematic Theology (Vallecito, CA: Ross House Books, 1994),  906.

[2] The New Complete Works of Josephus, Índice (Grand Rapids, MI: Kregel Publications, 1999).

[3] Gary Zeolla, “The Nature of Resurrection: Resurrection, Gnosticism, and the Church Fathers,” http://www.dtl.org/jesus/article/resurrection.htm.

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