Reseña de Dios no es grande: Cómo la religion lo envenena todo

By Stephen Hays

Christopher Hitchens acaba de soltar una andanada contra el cristianismo1. Hitchens es un buen estilista. Por cierto que el estilo lleva el peso del razonamiento, porque no hay un razonamiento sostenible. El sufre de la ignorancia autoalimentada de un ateo militante. Si, desde su punto de vista, el cristianismo es un evidente disparate, sería una pérdida de tiempo insistir en el asunto. Pero la consecuencia de esta evaluación prematura es que él lanza un ataque ignorante tras otro. En sentido literal, no sabe de qué está hablando.

Un problema aun más profundo es que Hitchens desconoce ambos puntos de vista de la discusión. Una de las ironías de su obra, que es típica de ese género, es la combinación de orgullo intelectual con un desarrollo anti-intelectual. Finge un tono de superioridad racional y moral, pero sin evidencia de apoyo para sustentar sus pretensiones.

De una forma maravillosamente ingenua, infantil, apela continuamente a la razón y la moralidad, sin el menor atisbo de conciencia de cómo la evolución naturalística socava su propio pensamiento, emoción y moralismo

La ética evolutiva por lógica condena al darwiniano a un relativismo moral. Y por cierto que hay darwinianos que admiten esto con honestidad. E incluso apartándonos de la evolución naturalística, un cierto número de filósofos seculares admitenque el ateísmo no puede propugnar absolutos morales2. De la misma forma, la psicología evolutiva torpedea elrazonamiento humano.3

Afeitándose con una cuchilla roma

A lo largo del libro, Hitchens apela a la Cuchilla de Occam4 para excluir las explicaciones sobrenaturales. Pero eso es una falacia por dos razones:

  1. La cuchilla de Occam está prejuiciada y suscita preguntas. La explicación más simple es la mejor, si es que el mundo es simple. Pero ¿qué pasa si es complejo? Usted invoca la Cuchilla de Occam si no sabe la respuesta. Por tanto este es un argumento que parte de la ignorancia.
  2. Hay un equilibrio entre una explicación más simple y una ontología más simple.5

En el capítulo 4, Hitchens comenta la discrepancia entre los sistemas de fechado convencionales y los cálculos de Ussher  (pp. 57–58). Pero eso sería más impresionante si se molestara en:

  1. Averiguar las objeciones científicas a los esquemas de fechado convencionales.6
  2. Preguntarse a si mismo qué aspecto tendría un mundo originado como creación planeada ex nihilo.7 ¿Tendría un aspecto más viejo o más nuevo que los esquemas de fechado convencionales?  ¿Se podría detectar la diferencia?
  3. Considerar que el fechado supone una medición del tiempo, lo que implica una métrica temporal.8 Pero si el convencionalismo métrico es correcto, no tiene sentido preguntarse cuán viejo es en realidad el mundo.9

En el capítulo 6 ataca el argumento a favor del diseño.10 Por alguna razón, cree que el ciclo de vida de las estrellas contradice el diseño (pp.79-80).11. De igual forma, cree que las zonas inhóspitas12 contradicen el argumento a favor del diseño (p.80).

Ahora bien, es cierto que no podemos vivir dentro de un volcán ni de una gigante roja, pero ¿cómo contradice eso el argumento teleológico?13

Para empezar, el mundo no necesita ser favorable a la vida para que seaa diseñado, y un mundo que sea favorable a la vida no implica que todas las partes del Universo sean propicias a la vida. Algunas condiciones inhóspitas son necesarias para que haya condiciones propicias en otras partes.

Ataca el argumento teleológico a partir del ojo humano (pp. 81–82).  Pero sería más efectivo si se hubiera molestado en conocer los argumentos contrarios.14 El hecho de que algunos animlaes inferiores tengan ojos y oídos más agudos que los nuestroses, para él otra razón contra el argumento teleológico. ¿Pero por qué ocurre eso? Diversos organismos están diseñados para ocupar y explotar un nicho ecológico especial.

Acude al ADN residual y a los organos vestigiales para descalificar el diseño (p. 85). En otras palabras, es un “darwinismo de los vacíos”.15

Cree que los sistemas naturales redundantes contradicen el argumento del diseño (p.88) pero, ¿no será un argumento a favor del diseño?

Cree que el silencio de Génesis 1 sobre los dinosaurios, plesiosaurios, pterodáctilos y marsupiales es una evidnecia de ignorancia (p.90). Pero la taxonomía16 de Génesis 1 no está destinada a nombrar cada especie. A propósito, la Biblia menciona muchas especies que no son nombradas nunca en Génesis 1.

Cita los esquistos y la explosión cámbrica como evidencias de la evolución (p.91), por lo que evidentemente no conoce los problemas que representan para el darwinismo.17

Cita las variaciones estacionales de  los picos de las aves para probar la evolución (p.94), pero lo unico que probaría esto sería la microevolución,18 no la macroevolución.19

Cree que la adaptabilidad contradice el argumento  a favor del diseño (p.95) pero ¿por qué la adaptabilidad no es una señal de diseño?

Cita al bacilo de la sífilis como que contradice el argumento teleológico (p.96) pero un teórico de la ley natural pensaría de otra manera

Críticas insustanciales

En el capítulo 7 ataca el Antiguo testamento. Su percepción de la ley del Antiguo Testamento adolece de un par de defectos básicos:

  1. Como dijera Gordon Wenham: “Las leyes generalmente establecen una base para el comportamiento dentro de una sociedad, no prescriben un tope ético... las leyes, por tanto, tienden a expresar los límites del comportamiento socialmente aceptable; ellas no describen el comprtamiento ideal.” 20
  2. Muchas leyes del Antiguo Testamento están adaptadas también a las condiciones socioeconómicas del Antiguo Cercano Oriente. Los críticos pueden emprenderla contra la “esclavitud” y el “genocidio” todo lo que quieran, pero eso son críticas ignorantes, insustanciales, porque no hacen el intento de considerar la ausencia de alternativas concretas y prácticas para habérselas con culturas guerreras y hostiles.

Dice que no hay evidencias del Éxodo ni la Conquista de Canaán (p.102). Aquí comete varios errores:

  1. El argumento del silencio solo tendría validez si tuviéramos alguna razón para esperar que hubiera evidencias. Pero la evidencia solo es preservada bajo determinadas condiciones.21
  2. Se deben también tener en cuenta las fórmulas y los convencionalismos literarios en el género de la literatura de conquista.22
  3. La fraseología bíblica en realidad está más calificada y localizada de lo que conceden los críticos.23
  4. No tiene en cuenta la evidencia positiva que corrobora el Éxodo y la Conquista.24
  5. Repite como un papagayo la mentira mohosa de que Números 12:3 refuta la autoría mosaica. Pero aparte del hecho de que su traducción inglesa está dudosa en es punto,25 Hitchens no lee el pasaje en su contexto. Moisés no estaba para defenderse de la calumnia. Tenía una comisión divina y le dejaba a Dios el vindicar la comisión de su siervo. Esa es la función narrrativa de 12:3 y de su contexto. Como crítico literario, Hitchens debería ser capaz de leer un versículo en su contexto, pero su prejuicio le ciega al flujo de la narración.

Cree que el obituario póstumo de Deuteronomio 35 refuta la autoría mosaica (p.105) pero, por supuesto, este epílogo de carácter editorial no es nada nuevo para los eruditos conservadores  ni tiene trascendencia para la autoría mosaica del Pentateuco en general.26

Más adelante dice: “El Pentateuco contiene relatos discrepantes de la Creación; dos genealogías diferentes de Adán y dos narraciones del Diluvio” (p.106). Pero en bsae a evidencias literarias internas y comparativas ya ha sido refutado que el relato de Diluvio haya sido compuesto y editado.27 Igualmente Génesis 1 y 2  forman una unidad literaria entretejida de forma intrincada.28

Contradiciendo las “contradicciones”

En el capítulo 8, Hitchens la emprende con el Nuevo Testamento: “Mateo y Lucas no pueden ponerse de acuerdo sobre al Nacimiento Virginal ni la genealogía de Jesús” (p.111). Pero no explica cómo es que “no se pueden poner de acuerdo sobre el Nacimiento Virginal”. En cuanto a las respectivas genealogías, el lector moderno necesita comprender que en una sociedad tribal con convencionalismos culturales como la endogamia29 y el levirato, el parentesco y la descendencia se establecían de uan manera más amplia que en nuestro propio tiempo y lugar. Por eso había más de una manera de trazar un árbol genealógico.30 Adicionalmente debe quedar claro, a partir de los criterios de selección numerológicos y estilizados que usan tanto Mateo como Lucas, que ninguno de los dos está tratando de incluir a todos los eslabones de la cadena, sino que pasan por alto a varios antepasados.31

Hitchens dice más adelante:

Ellos se contradicen abiertamente el uno al otro en la “huída a Egipto”. Mateo dice que José  fue “advertido en sueños” para que saliera de inmediato, y Lucas dice que los tres permanecieron en Belén hasta la purificación de María... lo cual da cuarenta días, y luego volvieron a Nazaret pasando por Jerusalén (p 111).

Aquí la “contradicción” es originada, no por los Evangelios sinópticos, sino por la iconografía popular, en la cual ambos relatos son considerados simultáneos, cuando una lectura cuidadosa de ambos pondría en evidencia que solo Lucas hace un relato de la Navidad, mientras que la llegada de los Magos es muy posterior. Hitchens podía haber evitado este error si hubiera leído el texto con más detenimiento —lo cual no es demasiado pedir para un crítico literario— o si hubiera consultado uno o dos comentarios bíblicos.

Como era de esperar, saca a relucir el viejo caballo de batalla del censo de Cirenio (p.112), como si eso no lo hubieran aclarado ya numerosos eruditos.32

Más adelante dice:

Los escribas... están en un gran desacuerdo con respecto al Sermón del Monte, la unción de Jesús, la traición de Judas y la “negación” repetida de Pedro. Más soprendentemente, no pueden ponerse de acuerdo en un relato único de la Crucifixión ni la Resurrección (p.112).

Lo irónico de esta declaración es que Hitchens usa la misma hermenéutica rígida de Tim LaHaye. No tiene en cuenta convencionalismos literarios como el informe selectivo, la organización temática y las citas perifrásticas.33

Después de hablar de los Evangelios sinópticos, Hithcens dice que:

Por largo tiempo hubo un debate acalorado sobre cuáles de los “Evangelios” deberían considerarse como divinamente inspirados... los frenéticos concilios de la Iglesia primitiva que decidieron cuáles Evangelios eran “sinópticos” y cuáles “apócrifos” (pp.113, 117).

En realidad no hubo nunca ninguna disputa acerca de los cuatro Evangelios canónicos,mientras que las fechas tardías de los evangelios apócrifos son suficientes de por sí para hacerlos pseudoepigráficos.34 Todas esas acusaciones han sido tratadas y refutadas en detalle.35

Después tenemos la afirmación de Hitchens de que “los discípulos iletrados [de Jesús] no dejaron ningún registro” de su existencia (p.114). ¿Se imaginará Hitchens que los judíos palestinos del siglo primero no sabían leer y escribir?36 En base a la traducción inversa del griego al arameo, Maurice Casey ha dicho que diversos discursos sinópticos son transcripciones directas de las palabras de Jesús.38

Hitchens también rechaza los argumentos en favor de la autoría tradicional de Mateo y Juan,39   así como la probabilidad de que Marcos, que era nativo de Jerusalén (Hechos 12:12), fuera un testigo parcial. Adicionalmente, tanto Marcos como Lucas tuvieron acceso a testigos oculares, incluyendo a los apóstoles. Tenemos también cartas de Pedro y Juan, al igual que de dos de sus hermanos (Santiago y Judas). Hitchens por supuesto que puede negar todo eso, pero ¿en base a qué argumento? 

Hitchens trata de encontrar una contradicción entre el Evangelio de Juan y los sinópticos en base a un argumento de silencio (p.115), lo que es un ejercicio de falacia. Llega al extremo de aseverar que “las contradicciones e ignorancias del Nuevo Testamento nuca han sido explicadas por ninguna autoridd cristiana, excepto con los más escuálidos términos de ‘metáfora’  y de ‘una creencia cristiana’” (p.115).

Eso es un caso paradigmático de la ignorancia de Hitchens, que se refuerza a si misma. Se podréa compilar una larga lista de eruditos, desde moderados a conservadores, que han defendido la exactitud e historicidad del Nuevo Testamento, por ejemplo: Paul Barnett, Craig Blomberg, Darrell Bock, Richard Bauckham, E. M. Blaiklock, Marcus Bockmuehl, F. F. Bruce, E. E. Ellis, Craig Evans, Donald Guthrie, Colin Hemer, Harold Hoehner, Martin Hengel, Craig Keener, Andreas Köstenberger, Bruce Metzger, Stanley Porter, Robert Stein, Ned Stonehouse, Graham Twelftree, Daniel Wallace, David Wenham, John Wenham, Ben Witherington, N. T. Wright, Edwin Yamauchi, etc.

Hitchens continúa: “Sabemos que la palabra traducida como ‘virgen’, es decir, alma, significa solamente ‘una mujer joven’. De todas formas, la partenogénesis no es posible en los mamíferos humanos (p.115).

En innecesario decir que esta objeción lingüística es tratada en cualquier comentario conservador de Isaías (J. Alec Motyer, E. J. Young) o de Mateo (Craig Blomberg, D. A. Carson, Leon Morris) o monografía sobre el nacimiento virginal (J. Gresham Machen).40  Es más, Hitchens no se da cuenta del punto: se supone que un nacimiento virginal no sea posible desde el punto de vista natural, y eso es lo que hace al mismo una señal de Dios.

Hitchens también cita “la inminencia de su segundo advenimiento y su completa indiferencia a la fundación de una iglesia temporal” como ejemplos de tradiciones populares (p.120). Pero el asunto de la inminencia ha sido tratado por muchos eruditos evangélicos. El Nuevo Testamento contiene una reserva de imágenes escatológicas del Antiguo Testamento. Esta reserva de imágenes es reciclada y reaplicada con regularidad a una diversidad de juicios históricos y del fin de los tiempos. Por eso es una “reserva” de imágenes. Y en la tipología de la Escritura un evento puede ser la sombra de otro.41 Un evento anterior puede ser la sombra de otro evento culminante.

 Adicionalmente, es tendencioso resaltar pasajes individuales sobre la inminencia de la Parusía a expensas de otros pasajes sobre la incertidumbre del tiempo o de la aparente tardanza. Este lenguaje alterno es, repito, consistente con la naturaleza parabólica de las imágenes, que no son una descripción literal del futuro.

La afirmación de Hitchen sobre la iglesia es obviamente falsa, pues Jesís habló específicamente de la fundación de la iglesia (Mateo 16:18, ver además 18:17). E incluso si no lo hubiera hecho, la existencia de la iglesia estaría implícita en el concepto de la comunidad del Nuevo Pacto, que representa la continuación y el cumplimiento de la comunidad del Antiguo Pacto.

Hitchens tiene también algunas nociones curiosas sobre la crítica textual:

Por encima de todo esto está el hecho sorprendente de que, como admite Ehrman, la historia [Juan 7:53—8:11]... no era originalmente parte del Evangelio .... Uno de los descubrimientos más sorpendentes del profesor barton Ehrman es que el relato de la Resurrección en el Evangelio según San Marcos fue añadido muchos años más tarde (p.122, 142).42

Hitchens actúa como si, cuando él descubre algo por primera vez, esa fuera la primera vez que los demás  oyeran hablar de ello. Que la autenticidad de la Pericopa Adulterae43 [el relato de la adúltera] y el final largo de Marcos son materia de discusión entre los eruditos, no es una revelación para nadie que tenga el menor nivel de instrucción bíblica.44

Negando lo milagroso

En el capítulo 10 ataca lo milagroso, diciendo que “la época de los milagros parece haber quedado en algún momento del pasado” (p.140). Pero hay cristianos que afirman lo contrario.45

Atribuye la Ascensión a la cosmología anticuada (p.141). Pero Jesús no ascendió a las nubes, como si el cielo estuviera en alguna parte “allá arriba”. Más bien fue envuelto en la Shekinah. La “nube” es la nube de la Teofanía.46

Hitchens nos informa que “la última palabra sobre el tema [de los milagros] fue escrita por el filósofo escocés David Hume” (p.141). Pero este es otro caso paradigmático de ignorancia autoalimentada.47 Hay hasta filósofos seculares que tienen otra opinión.48

Hitchens trata de cancelar el testimonio de la Resurrección apelando a la ufología49 (pp.141, 142, 144). Pero esta opción tiene tres problemas:

  1. Es un argumento a partir de la analogía menos el argumento. ¿Por qué habremos de considerar esos informes como comparables?
  2. La existencia de informes dudosos de testigos de eventos extraordinarios no invalida la confiabilidad general de los sucesos paranormales o sobrenaturales, de la misma forma que la existencia de informes dudosos de testigos de eventos ordinarios no invalida  la confiabilidad general de los sucesos normales o naturales.
  3. Si usted estudia la materia, hay una relación interesante entre la ufología y el viejo síndrome de las brujas. O sea, que los “abducidos” pueden haber tenido un “encuentro” genuino, pero están describiendo su “encuentro” con categorías suministradas por la ciencia ficción, mientras que la verdadera identidad de la presencia es de naturaleza ocultista.

Hitchens después dice que los milagros no validan las afirmaciones religiosas, citando Éxodo 7-8 (p.142). Pero esa objeción tiene dos problemas:

  1. No son una validación suficiente de las afirmaciones religiosas, pero de todas formas pueden probarlas al proveer evidencia corroborativa.
  2. Sin embargo, invalidan el secularismo.

Hitchens cree que Mateo 27:52, 53 es cronologicamente incoherente (p.143), pero esto ya ha sido discutido por diversos eruditos.50

 Apela a la remission espontánea para descalificar las sanidades milagrosas (pp.147, 148). Pero esto no tiene en cuenta dos aspectos:

  1. ¿Qué hay del tiempo de la remisión espontánea en respuesta a oraciones?
  2. ¿Cuántos casos atribuidos a remisión espontánea son, en realidad, respuestas a oraciones?

Después Hitchens dice que Dios debe hacer milagros más espectaculares (p.150). Pero eso contradice su apelación a Hume, para quien ningún milagro reportado puede jamás vencer la presunción de uniformidad. También contradice su declaración de que la doctrina está determinada por lo milagroso. Por tanto, Hitchens está mostrando duplicidad.

Si a él no le gusta, no lo cree

En el capítulo 7 dice que Adán estaba “cargado de prohibiciones imposibles de obedecer” (p.156). ¿Cómo era imposible abstenerse de comer la fruta prohibida?

Indica que la sentencia de muerte fue falsa, pues Adán dejó una larga posteridad (p.156). Aquí malinterpreta el idioma hebreo.51 También dice que a Adán se le prohibió “comer de un árbol para que no muriera, y de otro para que no viviera para siempre” (p.156). Pero eso es una lectura errónea del relato. El tiempo de una prohibición es prelapsario,52 mientras que el de la otra es postlapsario53 y, lógicamente, están relacionados entre sí, porque la prohibición posterior es un castigo por la infracción anterior. Un crítico literario debería leer mejor el texto.

En el capítulo 15 llama a Isaac “un niño” y dice que Abraham estaba “dispuesto a asesinar a un inocente en expiación de sus propios crímenes” (p.207). Isaac no era un “niño” sino un hombre joven, y no hay nada en el texto que sugiera que Abraham estaba tratando de expiar su propio pecado. Repito: un crítico literario debería ser capaz de leer un texto.

Hithcens además obejta el principio de la culpa colectiva (p.209). Pero la idea de la transferencia moral no contradice el sentido común. Por ejemplo: yo le hago un favor a un amigo de un amigo. No es mi amigo, pero es amigo d eun amigo mío, por tanto lo trato como si fuera mi amigo. No ha hecho nada para merecerlo, recibe el crédito por lo que otro ha hecho.

En el capítulo 16, Hitchens dice que la doctrina del infierno implica abuso infantil. Pero esta acusación tiene varios problemas:

  1. Lo que él ataca no es la doctrina bíblica del infierno, sino una tradición literaria (James Joyce).
  2. ¿Por qué piensa que el infierno es un lugar tan malo para pasar la eternidad? ¿No disfrutaría de la compañía de sus amigos infieles? Todos sus favoritos viven allí, por ejemplo: Voltaire, Thomas Paine, George Orwell. ¡Un humanista debería tener más fe en la Humanidad!
  3. ¿Está diciendo que los niños deberían ser protegidos de verdades desagradables? ¿Es abuso infantil decirle a un niño que su papá ha fallecido en un accidente de tránsito?

En el capítulo 17 Hitchens objeta la predestinación en base a que “no hay buenas obras ni profesiones de fe que lo puedan salvar a uno” de su destino (p.133). Pero, por supuesto, los hombres reprobados no tiene buenas obras ni profesiones de fe. Hitchens no comprende el sistema que está atacando.

En el mismo capítulo dice que el humanismo puede autocorregirse, al revés de los “sistemas inalterables de creencias” (p.250). Pero esta afirmación presenta dos problemas:

  1. ¿Corregirse con relación a cuál norma de moralidad?
  2. Aunque usted sea un relativista en el papel, será un absolutista en la práctica, porque un relativista de todas formas tiene que tomar decisiones, incluyendo decisiones de política pública. Así que habrá ganadores y perdedores.

Hitchens también pasa un buen tiempo atacando a las religiones y cultos no evangélicos y no cristianos. And he’s welcome to whack away. En este punto un calvinista casi siempre coincidiría con él, pero no por las mismas razones. Adicionalmente, Hitchens dedica mucho espacio a la cuestión de si los incrédulos son menos virtuosos que los creyentes, pero eso pierde de vista lo principal con relación a varios aspectos:54 Como es usual, Hitchens no se familiariza con el argumento contrario, y ese es el problema de su libro en general. Ignorancia de la teología cristiana. Ignorancia de la apologética cristiana. Ignorancia hasta de la filosofía secular. Toda su argumentación contra la fe cristiana ilustra la falacia clásica del argumento ad ignorantiam-


1. Christopher Hitchens, God Is Not Great: How Religion Poisons Everything (New York: Twelve [Hachette, Warner], 2007).

2. Ver http://ndpr.nd.edu/review.cfm?id=6383;
http://www.believermag.com/issues/200307/?read=interview_ruse; y
http://www.qsmithwmu.com/moral_real...ntin_smith.htm.

3. Ver http://www.proginosko.com/docs/knowledge_and_theism.html y
http://homepages.utoledo.edu/esnider/scirelconference/ratzschpaper.htm
.

4. O sea, la máxima de que la explicación más sencilla es la mejor explicación.

5. La Ontología es el estudio de lo que es, de lo que existe. ¿Es la realidad monística o dualística? ¿Es la materia todo lo que existe? ¿Y la mente? Decir que hay solamente una sustancia puede tener una mayor simplicidad ontológica, pero también tiene más cosas que explicar. Ver http://plato.stanford.edu/entries/simplicity/.

6. Ver. John Byl, God and Cosmos: A Christian View of Time, Space, and the Universe (Edinburgh, Scotland: Banner of Truth Trust, 2001), cap. 8; Richard Milton, Shattering the Myths of Darwinism (Rochester, VT: Park Street Press, 1997); Kurt Wise, Faith, Form, and Time (Nashville, TN: Broadman & Holman, 2002), Caps. 4–5.

7. O sea, el dogma de que Dios creó el mundo sin hacer uso de una materia preexistente.

8. Es decir, el sistema de medición que usamos para comparar la duración de dos intervalos de tiempo.

9. La cronología es un ejercicio redundante, porque la cronología implica medir el tiempo, lo que, a su vez, implica la filosofia del tiempo. ¿El sistema por el que medimos la duración relativa corresponde a intervalos ojetivos de tiempo? ¿Es un intervalo más corto o más largo que otro? Esa es la pregunta filosófica. Y esa pregunta puede quedar sin contestar. Cf. http://fds.oup.com/www.oup.co.uk/pdf/0-19-875254-7.pdf.

10. Más adelante en el libro menciona al Tiktaalik y el Archaeopteryx como especies transicionales (pp. 281–282). Esto sería más impresionante si se hubiera tomado el trabajo de conocer los argumentos contrarios: Cf. http://www.arn.org/docs/wells/cl_iconsstillstanding.htm y
http://www.idthefuture.com/2006/04/tiktaalik_as_missing_link_a_ne.html.

11. Hitchens tiene también una fe ilimitada en la Física, aunque la Física contemporánea está en un estado de crisis. Ver Lee Smolin, The Trouble with Physics: The Rise of String Theory, The Fall of a Science, and What Comes Next (Boston: Houghton Mifflin Co., 2006); Peter Woit, Not Even Wrong: The Failure of String Theory and the Search for Unity in Physical Law (New York: Basic Books, 2006).

12. O sea, las regiones de la Tierra o del espacio exterior que son hostiles a la existencia de la vida.

13. Un sinónimo del argumento del diseño, que infiere la existencia de Dios a partir de rasgos intencionales del universo.

14. Ver http://www.discovery.org/scripts/viewDB/index.php?command=view&id=1416 y
http://www.discovery.org/scripts/viewDB/index.php?command=view&id=1509.

15. En este mismo respecto acude al ADN común para probar la existencia de un ancestro común. Pero si Dios quisiera hacer un organismo que fuera igual a otro en cierto respecto, ¿no tendrían esos organismos que compartir un ADN similar en ese respecto?  

16. Es decir, un esquema de clasificación zoológica.

17. Ver en http://www.ideacenter.org/contentmgr/showdetails.php/id/814 y en
http://www.discovery.org/scripts/viewDB/filesDB-download.php?command=download&id=639.

18. La microevolución por lo general hace referencia a variaciones adaptativas, subespecíficas. El cruzamiento selectivo es un caso específico. Por contraste, la macroevolución es la teroía que plantea que el origen y la diversidad de la vida pueden ser explicados por camios que se van acumulando y mecanismos naturales que emplican la descendencia de antepasados comunes.

19. Ver http://www.arn.org/docs/wells/cl_iconsstillstanding.htm.

20. Gordon Wenham, Story as Torah: Reading Old Testament Narrative Ethically (Grand Rapids, MI: Baker Academic, 2004), p.80.

21. Cf. Kenneth Kitchen, On the Reliability of the Old Testament (Grand Rapids, MI: W. B. Eerdmans, 2003), Cap. 6.

22. Cf. K. Lawson Younger, Ancient Conquest Accounts: A Study in Ancient Near Eastern and Biblical History Writing (Sheffield: JSOT Press, 1990).

23. Cf. Richard Hess, Joshua: An Introduction and Commentary (Downers Grove, IL: IVP, 1996); Robert Hubbard, “Ai,” Bill Arnold y H. G. M. Williamson, editores, Dictionary of the Old Testament: Historical Books (Downers Grove, IL: IVP, 2005), p.22b.

24. Cf. John Currid, Exodus (Darlington, England: Evangelical Press, 2000–2001); Richard Hess, Joshua; James Hoffmeier, Israel in Egypt (New York: Oxford University Press, 1999); Hoffmeier, Ancient Israel in Sinai (New York: Oxford University Press, 2005); Kenneth Kitchen, On the Reliability of the Old Testament; Douglas Stuart, Exodus (Nashville, TN: Broadman & Holman, 2006).

25. “Quizás ‘más tolerante’ o ‘más sufrido’ exprese mejor el sentido del TM [Texto Masorético]” R. K. Harrison, Numbers (Grand Rapids, MI: Baker, 1992), 195.

26. Cf. Oswald Allis, The Old Testament: Its Claims and Its Critics (Nutley, NJ: Presbyterian and Reformed Pub. Co., 1972), 284; Gleason Archer, A Survey of Old Testament Introduction (Chicago: Moody Press, 1994), 276; John Currid, Deuteronomy (Darlington, England: Evangelical Press, 2006), 533.

27. Cf. Bruce Waltke, Genesis: A Commentary (Grand Rapids, MI: Zondervan, 2001), 125–127; Gordon Wenham, Genesis 1–15 (Waco, TX: Word Books, 1987), 156–158, 168–169.

28. Cf. Duane Garrett, Rethinking Genesis (Fearn: Mentor, 2000), 193–197. Lo que Hitchens pudo querer decir con dos genealogías diferentes a partir de Adán no lo puedo decir, porque él no lo dice. ¿Alude él a las líneas divergentes de Caín y Set? Pero no hay nada contradictorio en eso ni que sugiera que hay fuentes independientes.

29.Es decir, el casamiento dentro de su propio clan.

30. Cf. Tom Wright, Luke for Everyone (Louisville, KY: WJK, 2004), pp.34–40.

31. Richard Bauckham, Jude and the Relatives of Jesus in the Early Church (Edinburgh: T&T Clark, 1990), chap. 7; W. D. Davies and Dale Allison, The Gospel According to St. Matthew (Edinburgh: T&T Clark, 1998), 1:163–165; Craig Keener, A Commentary on the Gospel of Matthew (Grand Rapids, MI: Eerdmans, 1999), 75–77; John Nolland, The Gospel of Matthew (Grand Rapids, MI: Eerdmans, 2005), pp.84–87.

32. Cf. Paul Barnett, Jesus and the Rise of Early Christianity (Downers Grove, IL: IVP, 1999), 97–99; C. E. B. Cranfield, “Algunas reflexiones sobre el nacimiento virginal” On Romans and Other New Testament Essays (Edinburgh: T&T Clark, 1998), 157–158; Ernest Martin, The Star That Astonished the World (Portland, Oregon: ASK Publications, 1991), Cap. 11.

33. Los escritores del Nuevo Testamento con frecuencia parafrasean el material que ellos citan. Cf. Craig Blomberg, The Historical Reliability of the Gospels (Downers Grove, IL: IVP, 1987; second edition forthcoming), Cap. 4.

34. O sea, las falsificaciones que reclaman haber sido escritas por un apóstol u otro similar.

35. Darrell Bock, The Missing Gospels: Unearthing the Truth Behind Alternative Christianities (Nashville, TN: Nelson Books, 2006); E. E. Ellis, The Making of the New Testament Documents (Boston: Brill Academic, 2002); Craig Evans, Fabricating Jesus (Downers Grove, IL: IVP, 2006); Michael Green, The Books the Church Suppressed: Fiction and Truth in The Da Vinci Code (Oxford: Monarch Books, 2005); J. Ed. Komoszewski et al. Reinventing Jesus (Grand Rapids, MI: Kregel, 2006); Bruce Metzger, The Canon of the New Testament (New York: Oxford University Press, 1997); David Trobisch, The First Edition of the New Testament (Oxford, U.K.: Oxford University Press, 2000); N. T. Wright, Judas and the Gospel of Jesus (Grand Rapids, MI: Baker, 2006).

36. Alan Millard, Reading and Writing in the Time of Jesus (New York University Press, 2000); “Zacarías escribió” (Lucas 1:63), P. J. Williams et al., eds., The New Testament in Its First Century Setting (Grand Rapids, MI: Eerdmans, 2004), pp.47–55.

37. Esto es, una traducción inverse que reconstruye el texto original a partir de una traducción.

38. “La fecha de ese material debe ser por cierto muy temprana.  No hay razón por la que los relatos del ministerio no puedan haber sido escritos por testigos presenciales poco después que los eventos sucedieran… una fecha de cerca del 40 dC. [para Marcos] debe considerarse como altamente probable,” Maurice Casey, Aramaic Sources of Mark’s Gospel (New York: Cambridge University Press, 1998), pp.259–260; “Fue posible demostrar que esto [Mateo 23:23–36/Lucas 11:39–51] era una fuente muy antigua, que contenía material auténtico sobre el ministerio histórico de Jesús,” Casey, An Aramaic Approach to Q (New York: Cambridge University Press, 2002), 186.

39. Cf. D. A. Carson y Douglas Moo, An Introduction to the New Testament (Grand Rapids, MI: Zondervan, 2005).

40. To make a few quick points: (i) whether alma has the precise sense of “virgin” is pedantic; Isaiah didn’t invent the Hebrew language. To express his point he chooses a preexisting word whose semantic range most closely approximates the sense he wishes to convey; (ii) beyond the meaning of the word are the cultural assumptions with respect to single Jewish females of marital age; (iii) we also need to distinguish between sense and reference: if even alma didn’t mean “virgin,” it could still denote a virgin; (iv) Matthew is using the LXX. The Septuagintal rendering bears witness to the pre-Christian Jewish understanding of the passage; (v) there is more to the overall sense of the oracle than the isolated import of alma, for we must also consider the import of the alma as a “sign” in Isaian usage and the evidentiary function of this sign. In context, this is a divine portent and prodigy—something out of the ordinary. As a literary critic, Hitchens should be attentive to all these nuances.

41. P. ej.: R. T. France, The Gospel of Mark (Grand Rapids, MI: Paternoster Press, 2002), pp.500–503,530–531.

42. Bart Ehrman es un apóstata militante cuyas obras sensacionalistas han sido sometidas a duras revisiones por otros eruditos.

43. O sea, la historia de la unidad literaria que comprende Juan 7:53–8:11 en el Textus Receptus.

44. El asunto no es si usted prefiere el texto ecléctico al texto mayoritario o vivecersa. El punto, antes bien, es que Hitchens ni siquiera sabía que existía el debate, aunque cualquier edición moderna de la Biblia incluye esos pasajes entre corchetes o añade una nota al pie sobre las variaciones del texto. Aparentemente, Hitchens solo ha leído una edición sin notas de la versión King James.

45. Por ejemplo, vea http://www.trueu.org/Academics/LectureHall/A000000425.cfm.

46. F. F. Bruce, The Acts of the Apostles: The Greek Text with Introduction and Commentary (Grand Rapids, MI: Eerdmans, 1990), p.104; John Fitzmyer, The Acts of the Apostles (New York: Doubleday, 1998), p.210.

47. Ver http://www.mrrena.com/misc/Swinburne.shtml;
http://orthodoxytoday.org/articles2/SwinburneMiracles.php;
http://www.leaderu.com/offices/billcraig/docs/miracles.html;
http://www.infidels.org/library/modern/victor_reppert/miracles.html;
http://maverickphilosopher.powerblogs.com/posts/1163461823.shtml;
http://www.designinference.com/documents/2005.11.Hume_and_Reid.pdf; y
http://www.idthefuture.com/2005/06/who_designed_the_designer_a_lengthier_re.html.

48. Cf. John Earman, Hume’s Abject Failure: The Argument Against Miracles (New York: Oxford University Press, 2000).

49. A menudo es considerada una pseudociencia o culto secular que trata d ela identificación de objetos voladores no identificados y supuestos contactos de extraterrestres con el planeta Tierra o los terrícolas.

50. P. ej.: Craig Blomberg, Matthew (Nashville, TN: Broadman Press, 1992), 421.

51. Cf. Victor Hamilton, The Book of Genesis: Chapters 1–17 (Grand Rapids, MI: W. B. Eerdmans, 1990; 1991 printing), pp.172–174.

52. De antes de la Caída

53. Es decir, posterior a la Caída

54. Dicho brevemente: (i) lo que se discute no es si los incrédulos son virtuosos, sino por qué serían virtuosos. How does their secular outlook underwrite or warrant moral norms? (ii) Christian theology doesn’t deny that many unbelievers many be better than their creed. To the contrary, common grace implies that very phenomenon; (iii) ironically, virtuous unbelievers are generally virtuous to the degree that the social conditioning of a Christian culture makes them more virtuous than they would otherwise be if left to their own devices. When they deny the faith and appeal to their own virtue, they deny the very thing that restrains them; (iv) self-consciously consistent unbelievers are immoral. Cf. E. Michael Jones, Degenerate Moderns (San Francisco: Ignatius Press, 1993); Paul Johnson, Intellectuals (New York: Harper & Row, 1990).

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