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El impacto de Rushdoony en la Ciencia

By Martin G. Selbrede
November 07, 2007

El Dr. R. J. Rushdoony y la Fundación Calcedonia que él iniciara en 1965 han continuado ejerciendo influencia sobre los matemáticos y otros científicos. El primer libro creacionista notable, The Genesis Flood (El diluvio de Génesis), de Whitcomb y Morris, había sido rechazado por las principales editoriales cristianas, pero Rushdoony intercedió exitosamente con los presbiterianos y reformados para que publicaran este volumen pionero (¡a pesar del hecho de que ninguno de los dos autores era presbiteriano ni reformado!). Rushdoony se enfocaba mayormente en la filosofía de la ciencia, sobre cuyos postulados intelectuales se han erigido los edificios del pensamiento moderno, bajo la égida del humanismo racionalista.

La mitología de la Ciencia

Mark Rushdoony se sintió motivado a escribir un nuevo prólogo explicativo cuando llegó el momento de reimprimir The Mythology of Science (La mitología de la Ciencia) en 1967, en gran parte debido a que la mayoría de la gente identificaba a las investigaciones más recientes con la relevancia científica. Como la Ciencia nos suministra un flujo permanente de información, la relevancia en la Ciencia es asociada con la fecha de publicación de las fuentes o las investigaciones de uno. Por ejemplo la crítica más difundida contra los creacionistas es que las fuentes que citan están perennemente desactualizadas. La Ciencia continúa moviendo las porterías, por eso, incluso aunque los creacionistas citaran en favor suyo investigaciones actualizadas al minuto, esas investigaciones quedarían rápidamente desactualizadas porque los críticos de los creacionistas asumen que el progreso científico siempre favorece el paradigma evolucionista. (La reacción inmediata ante nuevos datos favorables al creacionismo es necesariamente un poco distinta: “Estos resultados son muy recientes y no están confirmados, y necesitamos tiempo para evaluarlos a fin de discernir lo que significan en realidad... no hay necesidad de apresurarse a sacar conclusiones no materialistas”).

A los evolucionistas se les permite descansar sobre los hombros de gigantes y citar a las investigaciones más antiguas, pero si los creacionistas lo hacen, los gigantes son muertos a tiros debajo de ellos como que son fuentes desactualizadas. Los creacionistas pueden ser disculpados por creer que el sistema puede estar torcido, pero no es así: el sistema no es nada más que consistente con sus propios compromisos reales, que pueden diferir de los compromisos que dice tener en público.

Mark Rushdoony fue muy hábil al señalar que La mitología de la Ciencia contenía tres comentarios críticos de libros que ya habían sido publicados en el momento en que el Dr. Rushdoony escribió los comentarios (los libros habían sido publicados entre 1958 y 1960). ¿Por qué el Dr. Rushdoony comentaría un material ya publicado? Porque ese material narraba una historia inconclusa de cómo era conducida la Ciencia, y revelaba los compromisos filosóficos permanentes que alimentaban esta burla, tipo Goliat, de las cosmovisiones contrarias. En el meollo del asunto está lo que el Dr. Rushdoony llamaba la mitología de la Ciencia, por medio de la cual la Ciencia, deliberadamente, se colocaba en contra de la Historia:

En primera instancia, un mito es la ilusión de una edad o cultura mediante la cual son interpretadas la vida y sus orígenes. Como tal, el mito tiene una verdad axiomática para esa edad y es su criterio para juzgar y evaluar la realidad... Un mito es un intento de una cultura de vencer a la Historia, de negar las fuerzas y estragos del tiempo, y de  hacer al Universo amigable al hombre. El mito revela un odio por la Historia. La Historia muestra el movimiento en términos de fuerzas más allá del hombre y en juicio del hombre... la Historia gravita pesadamente sobre el hombre... y revela claramente que el hombre es el actor, no el guionista ni el director. Y este hombre la detesta...  [y] está resentido. El propósito que el hombre se ha trazado en sus mitos es poner fin a la Historia, hacer al hombre gobernador absoluto al decretar el fin del movimiento que es la Historia.23

No debe sorprender que el Dr. Rushdoony pudiera citar al Canciller de la Universidad de la ciudad de Los Ángeles hablando  favorablemente de “la muerte del calvinismo” 4vidad. 78Después que se entiende esta diferencia, el paquete oculto tras el cientismo se hace mucho más fácil de discernir.

Rushdoony por tanto resume la naturaleza del mito moderno en términos inquietantes: “No hay una mitología que haya azotado a la Humanidad más letal que la mitología de la ciencia”. ¿Por qué? Porque, como dice Rushdoony, la enseñanza de la Biblia es que on Dios todas las cosas son posibles y El puede hacer todas las cosas.

Pero según la mitología de la ciencia, la ciencia puede hacer y hará todas las cosas. No solo todas las cosas son posibles con la ciencia, sino que ya están planificadas. La enfermedad, los padecimientos y la muerte serán abolidos. La pobreza, el crimen y la guerra serán eliminados. No solo el hombre, sino también su mundo y su clima serán controlados. La vida será creada; nuevos órganos, brazos y piernas crecerán. El universo será explorado y poblado y, cuando el sol muera, un nuevo sol será creado y puesto en el cielo por nuestros nuevos dioses, los científicos… Esta nueva revolución… asegurará el colapso de toda propiedad y toda ley, porque enseñará a los hombres a despreciar las riquezas del presente por las promesas del futuro.  9 1011

Como resume Rushdoony la situación a la luz de esos acontecimientos, “la devoción cambió, en lo que respecta a mucha gente, de la Iglesia al Estado”. 12en. 1314

Rushdoony cita a Van Til con respecto a esta separación aguda e ilícita entre la ciencia y la religión: “Hasta la propia presunción de que algo puede ser afirmado inteligentemente sobre el mundo de los fenómenos de por sí presupone su independencia de Dios, y es en la práctica una negación de El”. 15). 1617

Como muestra Rushdoony, la única salida del pantano del pensamiento dialéctico y del dualismo es reconstruir las ciencias sobre presuposiciones bíblicas. Solo eso librará a las ciencias de la mano de la dialéctica y el dualismo. Cita apropiadamente el análisis de Van Til de 1939 sobre el tema de la interpretación de la factualidad (la “filosofía del hecho” que uno tiene):

Por tanto el primer paso que el método científico actual le pide a usted que dé es asumir que los hechos que usted encuentra son en bruto, o sea, hechos no interpretados. Yo digo que se le pide asumir la existencia de hechos en bruto. Si usted no asume eso no podrá ser neutral con respecto a las diversas interpretaciones de los hechos. Si Dios existe, no hay hechos en bruto; si Dios existe, nuestro estudio de los hechos debe ser el esfuerzo por conocerlos como Dios quiere que los conozcamos. Debemos tratar de pensar los pensamientos de Dios junto con El. Asumir que hay hechos en bruto es por lo tanto asumir que Dios no existe. 1819

El desenmascaramiento del cientismo, del materialismo científico hecho por Rushdoony, no es bien acogido por los que tienen intereses en el status quo, que codician la credibilidad y que quieren ser amigos del mundo. Demasiados hombres de iglesia se sentirían desdichados al ver a su humanismo señalado como lo que es.

La neutralidad y el pensamiento científico

El ideal educativo moderno de la mente del estudiante como una página en blanco (tabula rasa) que debe ser escrita por los educadores se extiende también a las ciencias. Como dice Rushdoony, el ideal de la mente como una página en blanco.

“…ha provisto el ideal para el pensamiento científico. El verdadero científico ostensiblemente despoja a su mente de todas las preconcepciones y enfoca a su material con una mentalidad de página en blanco, listo para percibir e interpretar los hechos por sí mismos. Esta actitud científica es uno de los grandes mitos de los tiempos modernos. Herman Dooyeweerd y Cornelius Van Til han mostrado ampliamente que la idea de que el científico en realidad se enfoca en su materia con una gama de axiomas de pensamiento y presuposiciones teóricas y religiosas. Su mentalidad de página en blanco está libre solamente de las actitudes contra las que se rebeló la Ilustración, preconcepciones identificadas con el calvinismo y el escolasticismo. El instrumentalismo es otra expresión del mismo concepto básico y asume que solo él posee la capacidad de alcanzar el conocimiento verdadero, porque solo él está libre de ideas preconcebidas al acercarse a la factualidad. Eso también es una fe mítica y una imposibilidad. El instrumentalista también es culpable de tener extensas presuposiciones básicamente religiosas, que le proveen los axiomas inconscientes de todo su pensamiento.” 2021 Pero la negación de las raíces metafísicas ha prevalecido desde entonces, y los científicos modernos prefieren seguir ocultando su equipaje  secreto, disgustados porque  eruditos como Rushdoony siguen halándoles sus frazadas para revelar lo que están ocultando con respecto a sus ideas preconcebidas.


Con relación a esto, el laureado con el premio Nobel Richard Feynman siguió hallándose en una posición insostenible, como señala su libro The Character of Physical Law (El carácrter de la ley física). Como explica James Gleick en el prólogo del libro, ese  tomo específico de conferencia publicadas representa a Feynman convertido en filósofo; en otras palabras,  porque esos son temas que ordinariamente pertenecen a la filosofía. Pero Feynman siempre se ha burlado de los filósofos. Ellos “están siempre por fuera, haciendo señalamientos estúpidos” dijo una vez... Feynman debate esas cuestiones a  lo largo del libro, sazonando su discurso filosófico con ásperas críticas a los filósofos...  Aun así, El carácter de la ley física es Feynman reconociendo que la ciencia pragmática sola no es suficiente. “Es un problema”, señala en un punto, “preocuparse o no por las filosofías que están detrás de las ideas”. 2223  La incertidumbre de los pronunciamientos científicos no es una imaginación, ¡es un hecho! Feynman se convirtió en la práctica en un autonombrado Profeta de la Duda, que promovía un enfoque descarnadamente dialéctico de la certidumbre y el conocimiento (el mismo lugar donde Rushdoony y Van Til predecían que iba a terminar invariablemente la ciencia).
Algunos han considerado que la descripción que hace Rushdoony de los científicos modernos (en específico, que son un nuevo sacerdocio) es una caracterización exagerada.  Podrían quedar sorprendidos al saber que el juez de la Corte Suprema Felix Frankfurter  dijo lo mismo en Wieman vs.Updegraff cuando declaró: “Considerar a los maestros, en todo nuestro sistema educativo, desde los grados primarios hasta la universidad, como los sacerdotes de nuestra democracia no es... caer en una hipérbole”. 2425
Los lineamientos de la AAUP tildaban de “propietarias” a las instituciones (p. ej.: las religiosas) destinadas a propagar doctrinas específicas e insistían en que, aunque dichas instituciones tenían libertad constitucional de “imponer sus ortodoxias particulares… tenían la obligación moral de adherirse a lo que uno hoy en día llamaría “la veracidad de los anuncios””. 2627 ¿Por qué habría de tener escrúpulos un sistema coercitivo?
En otras palabras: un sistema que obviamente no es neutral recibe carta blanca para simular que lo es. Una vez que ese status de neutralidad inmerecida e ilícita es concedido, cualquier objeción al sistema aparecerá como tendenciosa y prejuiciado, porque la neutralidad le ha sido simplemente conferida al status quo. Son pocos los que se atreven a desafiar las presiones sociales, docentes y profesionales que se pueden ejercer sobre cualquiera que diga que el cristianismo y la Biblia son sencillamente definidos como irrelevantes por un crudo fíat humanista, en nombre de una ciencia neutral que es cualquier cosa menos neutral. Rushdoony es uno de los críticos más osados en este sentido y los científicos que han seguido su orientación, que han abandonado las falsas torres de Babel ofrecidas por la ciencia moderna, serán finalmente los más fructíferos para la misma.


El impacto de Rushdoony

La ciencia como pretexto está rampante en la escena mundial, primeramente porque (como previó Rushdoony) la ciencia siempre estará politizada. Debido a que la ciencia de ve a sí misma como la Razón, cualquier coacción en nombre de la ciencia será razonable, según la definición humanista, y cualquier oposición a esa coacción será no-razonable. La moralidad es entonces reestructurada alrededor del principio ciencia/razón como nos lo define lo que el juez de la Corte Suprema Frankfurter llamó el sacerdocio docente y erudito de hoy. La controversia sobre el calentamiento global es más conspicua que la mayoría de los asuntos científicos porque, igual que la punta del témpano, se sale del agua. 2829 que se merece una difusión mucho mayor que la que ha tenido hasta la fecha.
Para terminar con un tono más provocativo, los escritos bíblicos de Rushdoony sobre la medición (el proceso de medir) son considerados por algunos cristianos que están en las ciencias como que tienen una poderosa aplicación en la teoría de la relatividad y en la teoría cuántica. En breve, si  los pesos y medidas falsas son abominación a Dios y  a los hombres se les manda que ni siquiera posean nada que permita semejante medición fluctuante, esas leyes deben reflejar el propio carácter de Dios.
Adicionalmente, el hecho de que la Biblia enseñe expresamente el determinismo personal cósmico es aceptado por todo cristiano ortodoxo. Esos dos puntos respectivos están, al menos a prima facie, en conflicto con las premisas de la teoría de la relatividad y la mecánica cuántica. Sin embargo, hay científicos que están dispuestos a llevar estas implicaciones hasta sus últimas consecuencias, disidentes más interesados en la verdad que en caer en una ambición fuera de lugar por la credibilidad (la lacra predominante  debilitadora del cristianismo). Si, para fines del siglo 21 esos dos enfoques predominantes de la física son desechados finalmente en favor de una reconstrucción de la física clásica,30
1 R. J. Rushdoony, The Mythology of Science (La mitología de la ciencia) (Vallecito, CA: Ross House Books, [1995, 1967] 2001), 5.
23 Ibid., 6.
45 Ibid., 11. Rushdoony cita a Science Digest, Vol. 58, No. 4, octubre de 1955, al respecto de que  “Las pocas esperanzas que quedaban de que Venus pudiera albergar vida han recibido un golpe”. Dice Rushdoony: “Ahora bien, eso es un lenguaje curioso para la ciencia, que se supone que sea objetiva. Supuestamente, la “ciencia”  y los científicos están interesados en los resultados, no en probar una esperanza, en llegar a la verdad sobre algo, no en ganar una discusión. El placer debería haber sido el obtener algún tipo de conocimiento sobre Venus. ¡Pero el conocimiento fue un “golpe” a  las “esperanzas que quedaban”!
67 Ibid., 29, citando como prueba el libro de Mischa Titiev  publicado en 1959, Introduction to Cultural Anthropology (Introducción a la antropología cultural). Ver nota 13.
89 Ibid., 123–124. En otras partes Rushdoony cita a Barbara Wootton, profesora de Estudios Sociales de la Universidad de Londres de que “el riesgo de la criminalidad también aumentará, si la asociación actual entre la enseñanza moral y la religión cristiana se perpetúa” (35 n. 27). Wootton ve esta relación entre la fe cristiana y la moralidad como “uno de los aspectos más vulnerables de la sociedad contemporánea”.  Los científicos sí enseñan a privar al cristianismo de toda relevancia cultural y moral y dicen que eso es una necesidad científica.
1011 Rushdoony, Sovereignty  (Soberanía) (Vallecito, CA: Chalcedon/Ross House Books, 2007), 396 y nota 2.
1213 Rushdoony, Sovereignty, 438 y nota 6.
1415 Rushdoony, The Philosophy of the Christian Curriculum, 64–65.
1617 Ibid., 342.
1819 Rushdoony, The Philosophy of the Christian Curriculum, 75, 77.
2021 Edwin Arthur Burtt, The Metaphysical Foundations of Modern Science (Los fundamentos metafísicos de la ciencia moderna)  (Garden City, NY: Doubleday Anchor Books, [1932; 1924] 1954), 15, 24–25.
2223 Ibid., x.
2425 Ibid., 51.
2627 Ibid.
28www.climateaudit.org es muy recomendable. Si usted escudriña lo suficiente, encontrará puntos particularmente interesantes sobre alicientes y sanciones académicas previstas para la conducta de ciertos investigadores de la “línea del partido” lo suficientemente débiles como para demoler con rapidez la noción de que la objetividad científica reina suprema entre los que apoyan la posición de la mayoría.
2930 No es de conocimiento general que existen interpretaciones alternativas de experimentos famosos que supuestamente apoyan la relatividad y la mecánica cuántica. Con respecto a la relatividad, es cierto que los muones se degradan más lentamente cuando se someten a velocidades altas. La relatividad interpreta esto como un retardo del tiempo, que el tiempo literalmente se frena para los muones cuando se mueven más rápidamente. Pero el mismo efecto surgiría debido a una mayor estabilidad frente a la degradación producida por la interacción del muón con sus propios campos: una interpretación no relativista. La difracción de los electrones a través de una doble ranura por mucho tiempo ha sido tratada como una prueba definitiva y positiva en favor de la mecánica cuántica, hasta que los científicos ilustraron cómo el efecto podía surgir fácilmente sobre bases deterministas o clásicas. La adherencia a la relatividad y la teoría cuántica es tan universal, sin embargo, que los científicos de consenso trataron las explicaciones clásicas como interesantes curiosidades y nada más, porque esas explicaciones estaban en conflicto con los paradigmas reinantes y adherencias intelectuales. No sin razón Rushdoony dedicó el capítulo 11 de The Mythology of Science a “Paradigmas y hechos” y prestó considerable atención a la obra de Thomas Kuhn The Nature of Scientific Revolution y las embarazosas concesiones de ese erudito sobre el inevitable razonamiento en círculo que invadía todo el razonamiento y el discurso científico.

Topics: Apologetics, Biblical Law, R. J. Rushdoony, Reformed Thought, Science, Socialism, Statism, Christian Reconstruction

Martin G. Selbrede

Martin is the senior researcher for Chalcedon’s ongoing work of Christian scholarship, along with being the senior editor for Chalcedon’s magazine, Faith for All of Life. He is considered a foremost expert in the thinking of R.J. Rushdoony. A sought-after speaker, Martin travels extensively and lectures on behalf of Christian Reconstruction and the Chalcedon Foundation. He is also an accomplished musician and composer.

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