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Razón y Ley Natural*

By R. J. Rushdoony
June 09, 2017

Es bien conocido que el Arminianismo Protestante es un avivamiento del escolasticismo Romano Católico medieval sin su eclesiología o doctrina de la iglesia. Debido a sus presuposiciones comunes, hay conexiones comunes entre la concepción que el Catolicismo Romano y el Arminianismo Protestante tienen de la iglesia. Agustín fue de alguna manera el padre de la perspectva Católica Romana de la iglesia, y también la doctrina Arminiana. Por causa de su Amilenialismo, Agustín no veía esperanza en la redención del mundo. En lugar de eso, para Agustín la iglesia era el reino de Dios, llamada a salvar las almas de un mundo perdido, y no a convertir a los reinos de este mundo en el reino de Cristo.

En donde el Protestantismo ha abandonado el postmilenialismo y su mandato de conquistar al mundo para y a através de Cristo, ha desarrollado una doctrina que exagera el papel de la iglesia. En tal manera de pensar, en los círculos amilenialistas, la iglesia es el reino de Dios, así como la concibe también Roma. En el premilenialismo, solamente las almas tienen salvación, y ni las instituciones ni las naciones son reclamadas para Cristo. El arminianismo tiene cosas naturalmente afines con Roma, y no es sorprendente que algunos teólogos arminianos se hayan convertido en Protestantes seguidores Tomás de Aquino.

Cuando cualquier teología, ya sea Ortodoxa oriental, Católica Romana, o Protestante, renuncia a la Escritura como su única regla y guía para la fe y la vida, no le queda otro camino sino afirmar que el hombre y su razón es la guía.

Santo Tomás de Aquino sostuvo, que la ley “no es otra cosa que una ordenanza de la razón para el bien común.”1 Además, “La ley se consagra un tipo de plan dirigiendo los hechos hacia un fin.”2

Según estas premisas, Aquinas miró a la razón para conocer la ley y definirla. En su discusión de la ley, entonces la ley natural se convirtió en más importante que la ley bíblica. Aquinas mostró más respeto por la ley de Dios que la mayoría de sus sucesores, pero él estableció los fundamentos para suplantar la ley revelada de Dios con la ley natural.

Las consecuencias de esto son muy graves. Si la ley es conocida por la investigación que la razón hace de la naturaleza, y no por la revelación divina, estonces la razón se convierte en más importante que la revelación. La ley revelada de Dios es reducida a una medida solamente para los hebreos, mientras que la ley de la naturaleza es eterna.

La ley es la expresión de la soberanía. “La soberanía está sobre la ley.”3 Tomás de Aquino sostuvo que “la ley eterna es la razón Divina”4  Esta ley eterna es aprehendida por la razón humana en lugar que por la revelación. La ley natural lleva a la prioridad de la razón lo cual quiere decir que eventualmente la ley revelada de  Dios es una ley ad hoc+., es decir una ley para un  tiempo y lugar pero sin aplicaciones más amplias. Esta, de hecho, es la conclusión a la que llegan los antinominianos. La ley revelada de Dios está limitada a la comunidad hebrea y no es para nosotros. Entonces, algunos siguen este pensamiento y afirman que la salvación en e Antiguo Testamento era por obras, o por los sacrificios de animales, mientras que en el Nuevo Testamento la salvación es por la sangre de Cristo. Este tipo de dispensacionalismo llevó a Joachim de Flora a la idea de las tres edades con un esquema distinto de salvación para cada era.

El Postmilenialismo consistente sostiene siempre el mismo plan de salvación, y la validez inmutable de la ley de Dios. Los que no están de acuerdo con esto deben logicamente unirse con Roma.

Que la razón sea legisladora tiene muchos peligros, además de ser antibíblico y falso. Observar a la razón y a la ley natural para conocer la ley de Dios no es una cosa muy sensata para nosotros. Para preguntas tales como ¿Qué nos dice la ley natural acerca del adulterio? ¿Qué nos dice la ley natural acerca de la autoridad de los padres? Las únicas respuestas que obtenemos son las opiniones del vanidoso y arrogante naturalista.

Historicamente, el abandono de la teonomía, de la ley de Dios, ha llevado a la prioridad de la razón del hombre, del racionalismo, del pensamiento de la ley natural.

Excepto dentro de las iglesias, el pensamiento de la ley natural está virtualmente muerto. El iluminismo se revolucionó en contra de la prioridad de Dios y de Su ley, para favorecer a la Naturaleza y a la ley natural. Pero, con Darwin, la Naturaleza se convirtió en ciega, sin propósito, y estó creo una crisis moral. La ley facilmente se relocalizó en el estado y en la voluntad de su “soberanía” y sus resultados siniestros.

Las iglesias, tanto en los tiempo medievales, así como en el siglo diecisiete Protestante se volvieron hacia la razón y a la ley natural en rebelión en contra de Dios y de Su ley revelada. Ellas mismas llegaron a ser las primeras víctimas de esa revolución intelectual. Ellas continuaron en su ceguera moral para afirmar los principios que explotaron e insistieron en que a menos que la razón del hombre sea afirmada, ¡no hay razón en el universo! Eso es arrogancia ciertamente. El racionalismo entonces termina convirtiéndose en irracionalismo, y sus leyes llegan a ser menospreciadas y quebrantadas.


1. Santo Tomás de Aquino, Tratado Sobre la Ley (Summa Teologica, preguntas 90-97. Washington, DC: Regnery Gateway, 1987 printong).

2., Ibid., p 43

3. Ibid., p 101.

4. Ibid., p 45.

+Ad hoc: Que se puede usar para resolver un caso particular, pero no puede servir como un modelo para resoluciones de casos posteriores. (Nota del Traductor)

Capítulo 71, en Institución de la Ley Bíblica , Volumen 3


Topics: Biblical Law

R. J. Rushdoony

Rev. R.J. Rushdoony (1916–2001), was a leading theologian, church/state expert, and author of numerous works on the application of Biblical law to society. He started the Chalcedon Foundation in 1965.  His Institutes of Biblical Law (1973) began the contemporary theonomy movement which posits the validity of Biblical law as God’s standard of obedience for all. He therefore saw God’s law as the basis of the modern Christian response to the cultural decline, one he attributed to the church’s false view of God’s law being opposed to His grace. This broad Christian response he described as “Christian Reconstruction.”  He is credited with igniting the modern Christian school and homeschooling movements in the mid to late 20th century. He also traveled extensively lecturing and serving as an expert witness in numerous court cases regarding religious liberty. Many ministry and educational efforts that continue today, took their philosophical and Biblical roots from his lectures and books.

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